Una especie invasora afecta las rutas migratorias de las tortugas gigantes de Galápagos
El avance del cedro invasor Cedrela odorata en Santa Cruz bloquea los corredores naturales de las tortugas gigantes, lo que dificulta su migración estacional y pone en riesgo su papel ecológico y la biodiversidad del archipiélago.
Un estudio reciente publicado en Ecology and Evolution revela una amenaza creciente para las icónicas tortugas gigantes de Galápagos: la expansión de la especie invasora Cedrela odorata obstruye sus rutas migratorias estacionales en el oeste de Santa Cruz. Introducida en la década del 40, esta planta colonizó más de 1700 hectáreas y formó barreras vegetales que dificultan el desplazamiento de estos reptiles.
Cada año, tortugas que superan los 250 kilos, migran desde las zonas bajas áridas hasta las tierras altas más húmedas para alimentarse. Esta migración es fundamental para mantener su equilibrio energético, condición corporal y fecundidad. Sin embargo, la proliferación del cedro reduce estos corredores naturales, lo que fuerza a las tortugas a desviarse o interrumpir su recorrido.
El cedro se destaca como un invasor exitoso gracias a su rápido crecimiento, eficiente dispersión y capacidad alopática, es decir, genera compuestos químicos que inhiben la germinación de especies nativas. Su densa copa bloquea la luz y disminuye el sotobosque. Así se reduce en un 42% la riqueza de especies endémicas y en un 17% la diversidad en comparación con bosques nativos como los de Scalesia.
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