Un exoesqueleto de brazo le devolvió la autonomía a una joven que sobrevivió a un ictus

Una startup noruega desarrolló un brazo robótico que asiste todo el miembro superior y marca un hito en la rehabilitación neurológica. La tecnología ya permitió que una paciente recupere movimientos que perdió hace casi una década.

Una de cada cuatro personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida, según la Organización Mundial del Ictus. Para quienes sobreviven con parálisis parcial en un brazo, las alternativas de rehabilitación son escasas, especialmente en comparación con los avances logrados en prótesis para personas amputadas.

La empresa noruega trabaja en el desarrollo de un brazo robótico destinado a personas con movilidad reducida a causa de ictus, lesiones medulares, traumatismos cerebrales o enfermedades neuromusculares.

El dispositivo desarrollado por Vilje Bionics asiste los movimientos del hombro, el codo y la mano, lo que lo convierte en el primer exoesqueleto completo del mundo diseñado para todo el brazo. Hasta ahora, las soluciones existentes solo llegaban hasta el codo y dependían de sensores colocados sobre la piel.

El prototipo, llamado Vilpower, utiliza una tecnología de sensores que no requiere contacto directo con la piel. La mayoría de los usuarios conserva pequeños movimientos residuales que el sistema se encarga de amplificar.

La vida de una joven con Ictus

Johanne Marie Hemnes es una joven noruega que en 2017 se desplomó en su casa tras sufrir una hemorragia cerebral. El episodio la dejó paralizada del lado izquierdo del cuerpo y dio inicio a un largo proceso de recuperación.

Ocho años después, Hemnes logró volver a caminar gracias a meses de rehabilitación centrados casi exclusivamente en su pierna. Su brazo, en cambio, quedó relegado y nunca recuperó del todo la movilidad.

“Casi toda la atención se centró en mi pierna para que mejorara y pudiera andar, y mi brazo estaba completamente desatendido, no se pensaba en él en absoluto”, explica a Euronews Health Johanne Marie Hemnes, superviviente de un ictus y ahora terapeuta ocupacional en Vilje Bionics.

La falta de avances llegó a generar frustración extrema. Hemnes cuenta que incluso deseó que le amputaran el brazo tras golpeárselo repetidamente contra las puertas. “Me apetecía cortármelo porque me estorbaba más de lo que me ayudaba”, dijo.

Del laboratorio a la vida cotidiana

Más de 40 pacientes ya probaron el brazo robótico durante su fase de desarrollo. El prototipo se encuentra en la etapa final de diseño y la compañía espera comenzar a comercializarlo en un plazo de cuatro a seis meses, inicialmente en Noruega.

Desde que empezó a utilizar el exoesqueleto, Hemnes volvió a realizar actividades cotidianas como cortar verduras o abrir botellas. Ahora, sueña con poder cocinar nuevamente de forma autónoma.

“Sigo encontrando cosas nuevas cada día, porque hacía ocho años que no hacía actividades con los dos brazos… Es como volver a entrenar todo el cerebro para aprender a usar los dos brazos. Pero es muy divertido”, contó.

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