Suecia eliminará las pantallas de las escuelas y volverá al lápiz y papel
La administración nórdica pretende subsanar el retroceso en los niveles de alfabetización mediante una compra masiva de manuales impresos. Esta medida responde a las alertas de expertos sobre el impacto negativo de la tecnología excesiva en la capacidad de atención infantil.
Tras más de una década de intensa digitalización en las aulas, Suecia dio un giro radical en su política educativa al priorizar nuevamente los libros físicos. Entre los años 2000 y 2010, la mayoría de los centros escolares del país sustituyeron los textos tradicionales por tablets y pizarras digitales. Sin embargo, esta estrategia provocó una caída inesperada en la comprensión lectora y un aumento en los problemas de salud visual y retención de información entre los estudiantes.
Para revertir esta tendencia, el gobierno sueco destinará una inversión superior a los 100 millones de euros entre los años 2022 y 2026. Este presupuesto se utilizará para que cada alumno disponga de su propio libro de texto por asignatura y para fortalecer las bibliotecas escolares con personal especializado. La iniciativa también contempla que las evaluaciones nacionales en primaria dejen de realizarse de forma digital.
La medida, resumida en el lema “de la pantalla a la carpeta”, elimina además la obligatoriedad de utilizar herramientas tecnológicas en la educación preescolar. A partir de ahora, los dispositivos móviles personales serán recogidos durante la jornada escolar para minimizar las distracciones en el aula. El objetivo es que los menores recuperen la concentración necesaria para dominar habilidades básicas como la escritura a mano y las matemáticas analógicas.
Según las autoridades suecas, las puntuaciones en el ranking de PISA sufrieron descensos significativos en matemáticas y lectura durante el año 2022. De hecho, se estima que casi una cuarta parte de los estudiantes suecos de 15 años no alcanza el nivel básico de comprensión lectora.




