Salió en libertad la última elefanta en cautiverio de Argentina

Kenya fue trasladada al santuario en Mato Grosso y puso fin a más de un siglo de encierro de estos animales en zoológicos argentinos. 

Tras cinco días y 3.600 kilómetros de viaje desde Mendoza, Kenya, la última elefante en cautiverio en Argentina, llegó al santuario de elefantes en Mato Grosso, Brasil, donde comenzó una vida de libertad junto a otros elefantes. Este traslado simboliza el cierre de 136 años de una tradición de cautiverio en zoológicos de Mendoza y Buenos Aires.

El proceso para lograr este traslado fue complejo y demandó más de una década de gestiones administrativas, permisos nacionales e internacionales y entrenamientos realizados por la Fundación Franz Weber, los gobiernos de Argentina y Brasil, y el santuario brasileño. Actualmente, cinco elefantes disfrutan de las 1500 hectáreas protegidas del santuario, el primero de este tipo en América Latina.

Leandro Fruitos, consejero de la Fundación Franz Weber, explica que transformar espacios diseñados para el encierro en ambientes para la liberación implicó numerosos ajustes para facilitar chequeos médicos y entrenamientos previos al traslado. El éxito quedó demostrado en la calma de Kenya durante el viaje y sus primeros minutos en su nuevo hábitat.

Ya no hay elefantes en cautiverio en Argentina

La reconversión comenzó en 2016 con la Ley de Ecoparque 5.752 en Buenos Aires, que impulsó el traslado progresivo de animales exóticos a santuarios. En Mendoza, las leyes provinciales complementan esta transformación ética impulsada tras la crítica pública por la muerte de animales emblemáticos en zoológicos.

Desde 2020, elefantes como Mara, Pocha, Guillermina y Pupy fueron trasladados a Brasil, entre dificultades y pérdidas. La despedida de elefantes como Kuky y Tami marcó momentos difíciles, pero el compromiso del equipo siguió firme.

Juan Ignacio Haudet, director del ecoparque de Mendoza, destaca la importancia de los traslados terrestres para minimizar el estrés en los animales y resalta la colaboración de veterinarios, biólogos y cuidadores en todo el proceso. Kenya ya disfruta de su libertad, explora nuevas tierras, lagunas y la compañía de sus pares con una adaptación sorprendentemente rápida.

Haudet afirmó: “El traslado de Kenia es un cierre emblemático que transformará la convivencia con la naturaleza y pronostica que en Argentina nunca más habrá un elefante en cautiverio”.

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