Ropa sintética y fertilidad: el impacto en hormonas, ovulación y calidad del esperma

El uso cotidiano de ciertas telas puede influir más de lo que se cree en la salud reproductiva. Especialistas advierten que el calor y los químicos presentes en estos materiales podrían alterar funciones biológicas clave.

La relación entre fertilidad y vestimenta suele pasar desapercibida. Sin embargo, cada vez más investigaciones dentro de la salud reproductiva advierten que lo que usamos a diario también puede influir en el equilibrio hormonal. Más allá de la alimentación, el estrés o los controles médicos, las prendas sintéticas aparecen como un factor poco considerado pero relevante.

Materiales como poliéster, nylon o elastano —comunes en ropa deportiva o ajustada— están fabricados a partir de derivados del petróleo y pueden contener compuestos químicos que afectan al organismo. Estas sustancias, al entrar en contacto prolongado con la piel, pueden alterar funciones hormonales y reproductivas.

Las prendas sintéticas suelen incluir sustancias como ftalatos, formaldehído y colorantes artificiales. Estos elementos pueden liberarse con el uso, especialmente en condiciones de calor y sudoración, lo que facilita su absorción a través de la piel.

El rol del calor en la función reproductiva

Uno de los principales efectos de la ropa sintética es la retención de calor. Este factor resulta especialmente crítico en el sistema reproductivo.

En los hombres, los testículos necesitan mantenerse a una temperatura inferior a la del resto del cuerpo para producir esperma de manera eficiente. El uso prolongado de ropa ajustada puede afectar variables como:

  • Recuento espermático
  • Movilidad de los espermatozoides
  • Niveles de testosterona
  • Calidad del ADN espermático

Incluso pequeñas variaciones térmicas pueden impactar negativamente en la producción de esperma.

En las mujeres, el exceso de calor en la zona pélvica puede generar inflamación, alterar el equilibrio bacteriano y afectar el ritmo de la ovulación, un proceso central dentro del ciclo reproductivo.

Sustancias químicas y disrupción hormonal

Más allá de la temperatura, el mayor riesgo está en la exposición a químicos con capacidad de alterar el sistema hormonal. Los ftalatos, por ejemplo, son conocidos disruptores endocrinos que interfieren con hormonas como el estrógeno, la progesterona y la testosterona.

Entre sus posibles efectos se encuentran:

  • Ovulación irregular
  • Disminución de la reserva ovárica
  • Baja calidad de óvulos
  • Reducción del recuento espermático
  • Mayor riesgo de aborto espontáneo

Además, las microfibras plásticas liberadas por estas prendas pueden transportar toxinas que contribuyen a procesos inflamatorios y desbalances hormonales.

A esto se suman los tratamientos textiles —como los acabados antiarrugas o impermeables— que también incorporan sustancias químicas con potencial impacto biológico.

Alternativas más seguras para el día a día

Frente a este escenario, los especialistas recomiendan optar por fibras naturales, que permiten una mejor regulación térmica y reducen la exposición a químicos.

Entre las opciones más recomendadas se encuentran:

  • Algodón
  • Lino
  • Bambú
  • Cáñamo
  • Muselina

Estas telas favorecen la transpiración, disminuyen la irritación y contribuyen a mantener un entorno más estable para el equilibrio hormonal.

También se sugieren cambios simples, como evitar ropa excesivamente ajustada, limitar el uso prolongado de prendas deportivas sintéticas y lavar la ropa nueva antes de usarla.

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