Revelan los secretos de la longevidad de Maria Branyas, una española fallecida a los 117 años
Un estudio multidisciplinario sobre la persona más longeva del mundo, mostró que su edad biológica era 23 años menor que la real, gracias a un sistema inmune excepcional.
Maria Branyas Morena, nacida en 1907 y residente en Cataluña desde 1915, falleció en agosto de 2024 a los 117 años y 5 meses, posición que la convirtió en la persona más longeva del mundo y en la octava en la historia registrada. Su longevidad fue objeto de un estudio científico sin precedentes, coordinado por Manel Esteller, jefe del grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto Josep Carreras, que buscó entender los mecanismos biológicos detrás de su excepcional salud y longevidad.
El análisis multiómico abarcó el genoma, transcriptoma, metaboloma, proteómica, epigenómica y microbioma de María, y reveló datos sorprendentes. A pesar de tener telómeros un 40% más cortos que lo habitual (indicador clásico de envejecimiento celular), su edad biológica estimada por relojes epigenéticos fue de sólo 94 años, 23 años menos que su edad cronológica.
Uno de los hallazgos más destacados fue la fortaleza de su sistema inmune, capaz de combatir infecciones como la COVID-19 de forma leve, gracias a una memoria inmunológica eficiente que evitó enfermedades autoinmunes. También presentaba una salud cardiovascular inmejorable, sin tumores ni enfermedades neurodegenerativas, con metabolismo de lípidos y función mitocondrial excepcionales, lo que contribuyó a una excelente eliminación de radicales libres.
Los factores que le permitieron vivir 117 años a Branyas
Además, su genética incluía variantes raras relacionadas con la longevidad, reparación del ADN, función cerebral y eficiencia mitocondrial, combinaciones que probablemente favorecieron su vida extraordinariamente larga. Su microbioma intestinal mostraba abundancia de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium, reforzadas por una dieta equilibrada en la que destacaba el consumo diario de yogures sin azúcar, lo que pudo contribuir a su bienestar general.
Más allá de los factores biológicos, María atribuía su longevidad a aspectos emocionales y sociales como “el orden, la tranquilidad, la buena conexión con la familia y los amigos, el contacto con la naturaleza, la estabilidad emocional y mantener una actitud positiva”.
María Branyas participó voluntariamente del estudio; cedió muestras no invasivas y evitó cualquier procedimiento que le cause molestia. Además rechazó el análisis post mortem para preservar la dignidad y el respeto familiar.
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