Portugal abrirá el primer santuario de elefantes de Europa

Un proyecto de bienestar animal permitirá trasladar a decenas de elefantes desde circos y zoológicos a un entorno natural sin explotación. El enclave estará ubicado cerca de la frontera con España.

Europa dará en 2026 un paso histórico en materia de protección animal con la apertura de su primer gran santuario de elefantes. El proyecto se desarrolla en la región portuguesa del Alentejo y promete ofrecer una nueva vida a animales que pasaron décadas en cautiverio.

El espacio ocupará más de 400 hectáreas entre los municipios de Vila Viçosa y Alandroal, en el distrito de Évora. Allí se recreará un entorno natural pensado específicamente para elefantes, donde podrán moverse libremente, socializar, buscar alimento y desarrollar comportamientos propios de su especie, sin barreras artificiales.

La iniciativa contempla acoger a entre 20 y 30 elefantes procedentes de zoológicos y circos de distintos países europeos, muchos de ellos con largos historiales de encierro. El objetivo central es ofrecerles un hogar definitivo, enfocado exclusivamente en su bienestar y recuperación.

Por qué Portugal fue el país elegido

Según los impulsores del proyecto, Portugal superó un exhaustivo estudio de viabilidad que analizó factores como el clima, la disponibilidad de grandes extensiones de terreno, el valor ecológico de la zona y la sostenibilidad ambiental a largo plazo.

El Alentejo ofrece temperaturas estables durante gran parte del año, baja densidad poblacional y un paisaje adecuado para reproducir condiciones similares a los hábitats naturales de los elefantes. A esto se suma una buena accesibilidad logística, clave para el traslado seguro de animales de gran porte.

Estas características convirtieron a la región en un punto estratégico para desarrollar un santuario de gran escala que combine bienestar animal y conservación del entorno.

La organización detrás del proyecto

El santuario está impulsado por Pangea Trust, una organización sin ánimo de lucro fundada en 2017 y registrada tanto en Reino Unido como en Portugal. La entidad está especializada en el rescate y protección de animales exóticos que vivieron en cautiverio.

Desde la organización explican que el objetivo es ofrecer a los elefantes “un hogar permanente con condiciones que se asemejen lo máximo posible a una vida fuera del encierro”. Por ese motivo, el modelo del santuario excluye cualquier tipo de actividad comercial.

La reproducción, la explotación turística y las visitas regulares del público estarán prohibidas. El acceso cotidiano quedará restringido a personal especializado, voluntarios y estudiantes de instituciones académicas con las que Pangea Trust mantiene acuerdos de colaboración.

Educación sin exhibición

Aunque el santuario no funcionará como un parque abierto al público, el proyecto sí contempla acciones educativas. Están previstas jornadas puntuales de puertas abiertas para la comunidad local y personas que apoyen la iniciativa.

Además, se desarrollará un centro educativo anexo con exposiciones interactivas y sistemas de transmisión en tiempo real, que permitirá conocer el día a día de los elefantes sin interferir en su bienestar. 

Kariba, la primera habitante del santuario

La historia del santuario comenzará con Kariba, una elefanta africana de 40 años que será la primera en llegar al Alentejo en 2026. Su recorrido refleja el de muchos elefantes marcados por el cautiverio.

Kariba fue capturada en 1984 en Zimbabue cuando era apenas una cría, luego de que su familia fuera asesinada por cazadores furtivos durante uno de los períodos más intensos de la caza de marfil. Desde entonces, pasó gran parte de su vida lejos de su hábitat natural.

Cómo será la vida en el santuario

El diseño del recinto incluye amplias zonas de pastizales, áreas boscosas, acceso constante al agua y espacios pensados para la interacción social. Cada elefante contará con un seguimiento individualizado.

Los protocolos contemplan atención veterinaria permanente, programas de enriquecimiento ambiental y dietas adaptadas a la edad, el estado de salud y el historial de cada animal. La meta es facilitar una adaptación progresiva y reducir al mínimo el estrés durante años de encierro.

+ INFO: La edad de los perros no se mide en “siete años humanos”: qué dice la ciencia

+ INFO: Descubrieron un nuevo género de venado en Sudamérica

Artículos Relacionados

Volver al botón superior