Países Bajos es el primer país del mundo sin perros callejeros

Un proceso sostenido basado en normas estrictas, educación social y un enfoque humanitario permitió resolver una problemática histórica. La experiencia se transformó en una referencia internacional para el bienestar animal.

Países Bajos logró erradicar la presencia de perros en situación de calle gracias a una estrategia integral impulsada por el Estado, acompañada por organizaciones animalistas y una ciudadanía altamente comprometida. El modelo combina políticas públicas efectivas, legislación rigurosa y campañas masivas de concientización.

Entre las medidas centrales se encuentran la esterilización obligatoria, la promoción de la adopción responsable y la penalización del abandono animal, considerado un delito penal. Estas acciones permitieron reducir de manera sostenida el número de animales sin hogar y aliviar la presión sobre refugios y ONG, que hoy registran cifras mínimas.

El enfoque adoptado se aleja de prácticas como el encierro prolongado o el sacrificio y prioriza alternativas humanitarias que buscan el bienestar animal a largo plazo. Este consenso social fue clave para sostener las políticas en el tiempo.

De un problema sanitario a una política de Estado

Durante el siglo XIX, Holanda figuraba entre los países europeos con mayor cantidad de perros callejeros. La situación se agravó con brotes severos de rabia, en un contexto de escasos avances médicos y deficientes condiciones de higiene, lo que llevó a un aumento del abandono.

Con el paso del tiempo, el problema se profundizó cuando muchos animales eran dejados en la calle por no pertenecer a razas específicas. Ante este escenario, el gobierno decidió intervenir de manera estructural para frenar el crecimiento de la población canina errante.

La respuesta fue la implementación de una estrategia conocida como REVIR, un plan integral diseñado para reducir y controlar la cantidad de perros en las calles de forma ética y sostenible.

La estrategia REVIR y sus resultados

REVIR se basa en cinco acciones clave: Recoger, Esterilizar, Vacunar, Identificar y Reinsertar. El programa comenzó con campañas de sensibilización que incentivaron la adopción. Como resultado, cerca del 90% de la población incorporó perros sin hogar.

A esto se sumaron jornadas masivas, gratuitas y obligatorias de castración y esterilización, que incluyeron tanto a animales callejeros y de refugio como a los que vivían en hogares particulares.

En paralelo, se fortalecieron las leyes de protección animal, con sanciones de hasta 16 mil euros y penas de hasta tres años de prisión por maltrato o abandono. Incluso el sacrificio de animales con enfermedades terminales requiere autorización judicial y se aplicaron impuestos elevados a la compra de perros de raza.

Como resultado de décadas de políticas y del apoyo ciudadano, en 2016 Países Bajos alcanzó el reconocimiento internacional como el primer país sin perros callejeros. El logro consolidó al país como referente global en bienestar animal.

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