Miopía infantil en aumento: especialistas alertan por una “pandemia”
La cantidad de diagnósticos en edad escolar crece de manera sostenida y preocupa a la comunidad médica. Expertos insisten en controles completos al inicio del ciclo lectivo y en cambios de hábitos para frenar la progresión.
El incremento de casos de miopía en niños se consolida como una de las principales preocupaciones en salud visual. Profesionales del área advierten que el problema ya tiene dimensión global y que su avance es más rápido que en décadas anteriores.
El oftalmólogo Leonardo Irigaray, presidente de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil, señaló en diálogo con Cadena 3 Rosario que la situación es alarmante. Según explicó, actualmente ya no se considera solo un defecto refractivo, sino una enfermedad, debido a que constituye la principal causa de impedimento visual irreversible en la edad laboral.
De acuerdo con estimaciones internacionales citadas por el especialista, hacia 2050 la mitad de la población mundial podría ser miope y alrededor de un 10% padecer miopía alta, la forma más severa y con mayor riesgo de complicaciones.
Controles oftalmológicos desde el inicio escolar
“La miopía es la dificultad para ver de lejos y suele comenzar alrededor de los 5 o 6 años”, detalló Irigaray. En ese sentido, remarcó la importancia de realizar una evaluación oftalmológica completa al comenzar las clases, más allá del certificado básico que suelen exigir las escuelas.
El especialista enfatizó que no alcanza con medir la agudeza visual. Para obtener un diagnóstico preciso es necesario dilatar la pupila, lo que permite determinar la graduación real y detectar de manera temprana posibles alteraciones ópticas.
La detección precoz resulta clave, ya que en los más chicos la progresión puede ser rápida y acumulativa. Cuanto antes se identifique el problema, mayores serán las posibilidades de intervenir para ralentizar su avance.
Pantallas y menos tiempo al aire libre
El uso intensivo de dispositivos electrónicos aparece como uno de los factores más influyentes en este escenario. “Todo lo que hacemos de cerca, como el uso del celular o la tablet, favorece el aumento de la miopía”, explicó Irigaray.
Sin embargo, el profesional aclaró que eliminar por completo la tecnología no es una alternativa viable. La recomendación pasa por incorporar pautas de uso saludable: realizar pausas visuales cada 20 minutos, mantener distancias adecuadas —30 centímetros para el celular, 40 para la tablet y 50 para la computadora— y fomentar actividades al aire libre al menos dos horas diarias.
La exposición a la luz natural cumple un rol protector en el desarrollo visual, por lo que promover el juego y el deporte fuera de espacios cerrados es una estrategia preventiva con respaldo científico.
Síntomas de alerta y tratamientos disponibles
Existen señales que pueden advertir sobre un posible problema visual en la infancia. Dolores de cabeza frecuentes, fatiga ocular, lagrimeo, sensibilidad a la luz o bajo rendimiento escolar son algunos de los indicios que deben motivar una consulta.
“Un chico que ve bien tiene mejores expectativas de aprendizaje”, afirmó Irigaray, al subrayar la relación directa entre salud visual y desempeño académico. Padres y docentes cumplen un papel fundamental en la detección temprana.
En cuanto a las opciones terapéuticas, además de la corrección con anteojos, hoy se utilizan estrategias para frenar la progresión, como la atropina en dosis muy bajas y los lentes de desenfoque periférico. “Cada dioptría cuenta”, concluyó el especialista, quien insistió en que la combinación de diagnóstico oportuno, educación sobre pantallas y mayor tiempo al aire libre es clave para evitar que el problema se expanda.
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