Los Bajau, la tribu que resiste sin respirar bajo el agua
Nómades marinos del Sudeste Asiático pueden sumergirse hasta 70 metros y mantenerse varios minutos bajo el agua sin respirador. Un estudio científico reveló que su increíble capacidad se debe a una adaptación genética única.
Los Bajau, un pueblo ancestral que habita principalmente Filipinas, Indonesia y Malasia, llevan miles de años vinculados al mar. Viven en casas flotantes y basan su subsistencia en la caza y recolección marina. Pasan más del 60% de su jornada laboral sumergida. Su capacidad para contener la respiración durante largos minutos y alcanzar profundidades de hasta 70 metros los distingue de cualquier otro grupo humano.
Melissa Ilardo, científica de la Universidad de Utah que los investigó durante casi 90 días, destaca su destreza: “Es difícil medir el tiempo máximo que pueden bucear porque nadie registra sus inmersiones, pero lo hacen una y otra vez durante ocho horas diarias, y salen muy relajados, como si respirar bajo el agua fuera natural para ellos”.
El estudio a la tribu Bajau
La ciencia reveló que la genética juega un papel crucial en estas habilidades. En un estudio publicado en la revista Cell, Ilardo y su equipo compararon a 59 Bajau con 34 personas de la tribu Saluan, con un estilo de vida menos ligado al mar.
El hallazgo más significativo fue un bazo un 50% más grande en los Bajau, un órgano que actúa como un “tanque celular” que almacena glóbulos rojos oxigenados. Cuando se contrae durante la inmersión, aporta oxígeno extra a los órganos vitales, lo que permite prolongar el tiempo bajo el agua.
Además, se identificaron dos genes clave en esta adaptación:
- PDE10A, que regula la hormona tiroidea y está asociada con el mayor tamaño del bazo.
- BDKRB2, que modula la vasoconstricción periférica y favorece la oxigenación de órganos vitales como cerebro y corazón durante el buceo.
Estas variaciones genéticas son fruto de un proceso de selección natural que, durante miles de años, privilegió a los Bajau mejores adaptados para sobrevivir en su entorno marítimo.
Adaptación evolutiva y un futuro incierto
La evolución molecular detrás del bazo gigante y la respuesta vascular especializada es un ejemplo poderoso de cómo el ser humano puede adaptarse a condiciones extremas en un período relativamente corto, según Ilardo.
No obstante, el modo de vida tradicional de los Bajau está amenazado por la pesca industrial y la desaparición de los arrecifes, factores que ponen en riesgo sus fuentes de alimento y su cultura milenaria. Aunque son un grupo marginado sin los mismos derechos ciudadanos, su vínculo con el mar es profundo y definitorio: “Prefieren quedarse cerca del agua, pues para ellos el mar es todo”, concluye la investigadora.
El pueblo Bajau no sólo perfeccionó por generaciones el arte de bucear, sino que su cuerpo mismo evolucionó para hacer de este prodigio una realidad biológica. La combinación de genética y entrenamiento extremo les otorga capacidades que desafían los límites humanos convencionales.
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