Las personas necesitan de cuatro a ocho abrazos al día
Expertos de la UNAM explican cómo el contacto físico favorece tanto la salud mental como física.
A menudo consideramos el abrazo como un simple acto de afecto, pero la ciencia demostró que este gesto tiene un impacto profundo en nuestra salud. Según especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cada persona debe dar o recibir entre cuatro y ocho abrazos al día para disfrutar de sus múltiples beneficios. Los abrazos fomentan la conexión social y tienen efectos tangibles sobre el bienestar físico y emocional.
Alicia Castillo, académica de la Facultad de Medicina, explica que el contacto físico es esencial para todas las especies y, especialmente, en los extremos de la vida, como en los bebés y los adultos mayores. “No se trata de una relación directa entre un abrazo y mayor inteligencia, pero sí ayuda a disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que a largo plazo puede dañar las neuronas”, señala Castillo. El estrés crónico, cuando no se maneja adecuadamente, afecta la neurogénesis, el proceso mediante el cual el cerebro genera nuevas neuronas.
Abrazoterapia: una técnica respaldada por la ciencia
El concepto de la abrazoterapia surge como resultado de investigaciones sobre los beneficios del contacto físico. De acuerdo con los expertos, el contacto piel a piel favorece el desarrollo tanto emocional como físico, lo que se demuestra en experiencias como la de los gemelos que reciben un contacto constante. Esta terapia sugiere que dar entre cuatro y ocho abrazos diarios mejora la salud mental, reduce la ansiedad y promueve la relajación.
Manuel González Oscoy, académico de la Facultad de Psicología, resalta que los abrazos afectan al cuerpo a nivel emocional y también físico. “Este gesto incrementa la producción de serotonina y dopamina, hormonas asociadas con la sensación de bienestar y placer”, afirma. De acuerdo con González Oscoy, el abrazo tiene la capacidad de reducir la presión arterial, activar el sistema inmunológico y mejorar el funcionamiento general del cuerpo.
El abrazo como medicina
Los beneficios de los abrazos van más allá de la simple relajación. Según la académica Alicia Castillo, el contacto interpersonal genera efectos significativos sobre nuestras neuronas. Aunque el estrés es uno de los principales enemigos de las neuronas, el problema no es tanto la presencia del estrés, sino la falta de pausas para la restauración después de momentos de tensión. En este sentido, los abrazos ofrecen un periodo de descanso y recuperación que estimula el bienestar general.
Un ejemplo impactante sobre el poder del abrazo se documentó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando un bebé sobrevivió a un bombardeo en un hospital gracias a los abrazos que le daban las personas encargadas de su aseo. El niño fue colocado en un armario entre escobas e instrumentos de limpieza, pero recibió contacto físico constantemente, mientras que los otros bebés, aunque cuidados, no fueron abrazados y no lograron sobrevivir.
Abrazos consensuados: clave para su efectividad
Finalmente, tanto Alicia Castillo como Manuel González coinciden en que, para que un abrazo sea verdaderamente beneficioso, debe darse de manera consensuada. “Si el contacto físico no es deseado, puede generar estrés y, en lugar de aliviar, empeorar la situación”, advierten los especialistas. Por lo tanto, es esencial tener en cuenta las preferencias de la otra persona y asegurarse de que el gesto sea bien recibido.
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