La Sexión: Vida Sexual y Ciclo Menstrual
La Lic. Noe Benedetto repasa las diferentes fases del ciclo menstrual y su vinculación con la sexualidad en el Día de la Salud Menstrual. ¿Por qué atravesamos cambios en relación a la sensibilidad corporal, el deseo y la forma en que nos relacionamos? Quizás aquí encontremos algunas claves que nos sirvan como brújula para comprender ese sinuoso camino desligándonos de prejuicios, silencios e historicismo.

Durante años, se nos hizo creer que la sexualidad “normal” debía funcionar como un interruptor: prendida o apagada. Pero el ciclo menstrual desmonta ese mito. Hay algo que millones de personas con útero hacen cada mes sin darse cuenta: vivir cuatro vidas sexuales distintas dentro de una sola. Se despiertan sin ganas un martes, arrasadoras un viernes, sensibles el otro lunes, y en algún punto del mes sienten que podrían seducir a quienes se propongan.
28M: En el día de la salud menstrual es importante reconocer que el cuerpo cambia, y que esos cambios pueden influir en la excitación, la lubricación, la sensibilidad, el dolor, el humor y la disposición al contacto.
El cuerpo que nadie nos enseñó a leer
El ciclo menstrual es un sistema de información, que comunica, fluctúa y que tiene un ritmo. El ciclo promedio dura entre 24 y 35 días y se divide en cuatro fases: menstrual, folicular, ovulatoria y lútea. Cada una tiene un perfil hormonal diferente que afecta, directamente, la forma en que experimentamos el deseo, la excitación, la sensibilidad corporal y hasta la manera en que nos relacionamos con otras personas. Pero esto, durante décadas, fue ignorado en la educación sexual. Nos enseñaron a ver el ciclo como un problema ginecológico periódico a los fines de prevenir embarazos no planificados, no como una dimensión de nuestra vida erótica.
Las cuatro fases del ciclo
Fase menstrual (días 1 al 5 aproximadamente)
Empieza la menstruación y, con ella, el descenso de estrógenos y progesterona. Muchas personas reportan que durante estos días tienen menos ganas de sexo en el sentido más convencional, pero una mayor necesidad de contacto, de intimidad. Culturalmente, todavía pesa la idea de que la sangre menstrual “ensucia”. Ese mandato produce vergüenza, inhibe la iniciativa sexual y muchas veces instala el miedo al rechazo.
Algunas personas refieren mayor sensibilidad en el clítoris y la vulva, y que los orgasmos (cuando ocurren) pueden aliviar cólicos porque provocan contracciones uterinas que liberan endorfinas. ¿Eso significa que “hay que” tener sexo durante la menstruación? No. Significa que vivenciar orgasmos de manera individual o compartida ser un analgésico natural. Desde lo fisiológico, hay personas que durante esos días sienten más sensibilidad pélvica y hasta un aumento del deseo.
También hay quienes sienten dolor, hinchazón o agotamiento, y prefieren bajar el ritmo, y eso también es una posibilidad. No hay una única respuesta correcta: hay cuerpos y experiencias distintas.
Fase folicular (días 6 al 13 aproximadamente)
Acá empieza la fiesta. La fase folicular suele vivirse como una especie de reactivación. Los estrógenos suben progresivamente y con ellos la energía, la claridad mental, la sociabilidad y, sí, el deseo sexual. Las personas en esta fase suelen sentirse más extrovertidas, más receptivas al cortejo, más dispuestas a la exploración y al juego. La lubricación aumenta, la piel puede sentirse más sensible de manera placentera, y la autoestima corporal tiende a estar más alta.
Fase ovulatoria (alrededor del día 14)
Pico de hormona luteinizante, liberación del óvulo, y el mayor pico de estrógenos del ciclo. En términos evolutivos, este es el momento en que el cuerpo “quiere” reproducirse. Y el deseo suele dispararse. Pero cuidado con la romantización evolutiva: somos seres sexuales, no solo reproductivos. Que el cuerpo haga algo “para reproducirse” no significa que eso sea lo que buscamos ni que debamos seguirlo ciegamente.
Fase lútea (días 15 al 28 aproximadamente)
Después de la ovulación aparece la fase lútea. La progesterona sube y los estrógenos bajan progresivamente. Muchas personas reportan menor deseo sexual, mayor irritabilidad, hipersensibilidad emocional, necesidad de estar solas, fatiga, más sensibilidad mamaria, más hinchazón y, en algunas personas más sequedad vaginal. Otras, paradójicamente, sienten un aumento del deseo en los días previos a la menstruación, como un último pico antes del reinicio.
Suelen aparecer cambios premenstruales: tensión mamaria, cambios de humor, retención de líquidos, ansiedad. Todo eso impacta en cómo nos sentimos en nuestro cuerpo, y por ende, en cómo nos relacionamos erótica y afectivamente..
Esa fase puede habilitar un erotismo distinto: más lento, más emocional, más de caricias, cercanía, intimidad y presencia.
Cuando el sexo molesta
No todas las posiciones o prácticas resultan cómodas en todas las etapas del ciclo. Hay momentos donde la penetración profunda puede molestar más, especialmente si el cuello uterino está más bajo o si existe sensibilidad pélvica. Escuchar el cuerpo y adaptar las prácticas no “arruina el sexo”: lo vuelve más cuidadoso y placentero.
El problema es cómo lo vivimos culturalmente.
Durante siglos, las fluctuaciones del ciclo menstrual fueron usadas en contra de las personas que lo atraviesan. Se las llamó “histéricas”, “inestables”, “impredecibles”. Se usó el ciclo para justificar exclusiones laborales, para deslegitimar opiniones, para patologizar la subjetividad.
Eso dejó una marca. Muchas personas hoy viven su ciclo con vergüenza, con silencio, sin siquiera conocer en qué fase están. Y eso tiene consecuencias: no saben por qué un día quieren mucho y otro no quieren nada, asumen que algo está “mal”, o ceden a encuentros sexuales en momentos en que no tienen genuinas ganas. Saber en qué fase estás te permite tomar decisiones más alineadas con tu deseo. Comunicarle a las personas con las que te vinculas que en determinados momentos del mes necesitás otro tipo de contacto es algo muy importante.
¿Y qué hacemos con todo esto?
Primero: registrar. Puede ser mediante apps de seguimiento del ciclo. Empezar a notar qué días tenés más deseo, qué días necesitás más ternura, qué días preferís el silencio. Sin juicio. Solo como observación.
Segundo: habilitar la conversación. Con los vínculos, con amistades, con profesionales de salud.
Tercero: cuestionar el nivel “correcto” de deseo sexual. Las fluctuaciones no son fallas del sistema: son el sistema en sí.
La educación sexual no debería enseñarnos a obedecer a un calendario, sino a leer nuestras señales internas sin convertirlas en sentencia. El ciclo menstrual no es un obstáculo para la vida sexual, es una brújula.
________________________
Los titulares se desprenden de las consultas que propone la audiencia en @lic.noeliabenedetto
+ NOTIFY: La Sexión: Entre la “paja” que da activar un vínculo y el miedo a que “se te pase el tren”
+ NOTIFY: La Sexión: Embargo Sexual




