La Sexión: “La sífilis volvió a la agenda” ¿qué está pasando en Argentina?

La Lic. Noelia Benedetto habla sobre el creciente brote de sífilis en Argentina y las posibles razones detrás.

La noticia que se viralizó por estos días es que en los últimos años Argentina registró niveles históricos de sífilis y la curva no parece haberse detenido en 2025. Según los boletines oficiales, 2024 cerró con 36.917 diagnósticos confirmados y, en las primeras 44 semanas de 2025, ya se habían notificado 36.702 casos, lo que representa un aumento del 38,5% respecto de 2022.

¿Qué es la sífilis y por qué se volvió a hablar de ella?

La sífilis es una infección causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite mediante contacto directo con úlceras o lesiones en genitales, boca o ano y también por transmisión vertical (madre a hijo/a durante el embarazo).

En sus etapas iniciales puede cursar sin dolor, por eso muchas personas no consultan y siguen transmitiendo la infección. Si no se detecta y trata a tiempo, puede progresar: tras la fase inicial (con úlcera sin dolor), viene la fase secundaria con lesiones en la piel, ganglios inflamados, fiebre. Luego puede entrar en etapa latente (sin síntomas) y más adelante, en casos graves, generar daños severos en órganos (corazón, sistema nervioso, huesos) o llagas destructivas. También es un factor de vulnerabilidad para la transmisión de otras infecciones (ITS).

Un punto epidemiológico relevante: la mayor transmisibilidad en las primeras etapas hace que los brotes se expandan rápido en redes sexuales no protegidas. Por eso la detección temprana y la búsqueda activa de contactos (búsqueda de partenaires sexuales) son claves para cortar cadenas de transmisión.

No es sólo un número

Los registros muestran que la pandemia de COVID-19 interrumpió momentáneamente la vigilancia epidemiológica, pero desde 2015 la tendencia ya era ascendente.

Según los datos oficiales:

  • El 76% de los casos notificados en 2025 corresponde a personas de 15 a 39 años.
  • Las tasas más elevadas se dan entre quienes tienen entre 20 y 24 años, seguidos por el grupo de 25 a 29 años.
  • En la franja más joven predomina la notificación en mujeres, mientras que en edades mayores a 35, los varones representan más casos.

¿Qué está provocando este rebrote? (Spoiler: no es sólo “la juventud”)

Los discursos fáciles culpan a las redes, a las aplicaciones de encuentros o a la “promiscuidad” (concepto más moral no venía) de las nuevas generaciones. Sin embargo, hay una mezcla de causas estructurales y culturales:

Fase inicial desapercibida: La transmisión de la sífilis ocurre por contacto directo con llagas o úlceras en mucosas o piel (genitales, ano, boca), incluso en relaciones orales, y su fase inicial muchas veces pasa desapercibida porque las úlceras indoloras pueden curarse sin tratamiento.

Uso insuficiente del preservativo y del campo profiláctico: varias personas no usan barreras de protección en prácticas sexuales, ya sea por desconocimiento, por desinformación, por mitos, por subestimación del riesgo, o por sensaciones de vergüenza, incomodidad o desconfianza. Cuando las prácticas de prevención se abandonan las ITS se expanden.

Persisten desigualdades sociales: el acceso al sistema de salud, al diagnóstico temprano, a la atención primaria está lejos de ser homogéneo. En contextos de precariedad, muchas veces no se consulta ante una llaga que parece pasajera, y cuando la persona consulta ya es tarde: el cuadro puede volverse crónico, aumentar la posibilidad de complicaciones, y seguir transmitiéndose. A su vez, en sectores medios muchas personas subestiman el riesgo lo que también colabora a la difusión de la infección.

Baja inversión en campañas de educación y salud sexual. La ausencia de mensajes claros, no estigmatizantes y continuos reduce la alfabetización en salud sexual: muchas personas no reconocen una úlcera indolora como posible sífilis o no saben que la infección puede curarse con tratamiento oportuno.

Recomendaciones prácticas: cuidado sin pánico

  • Usá preservativo y/o campo profiláctico de forma consistente en penetración vaginal, anal y, cuando sea pertinente, en el sexo oral (barrera bucal).
  • Si detectás una úlcera, erupción o síntoma genital/anal/bucal, consultá. La sífilis muchas veces es indolora; una revisión médica y una prueba de sangre pueden confirmar o descartar la infección. Los test rápidos detectan VIH, sífilis y hepatitis.
  • Hacete controles periódicos si tenés nuevos partenaires o relaciones sin protección.
  • Si estás embarazada, exigí testeo temprano y seguimiento. El control prenatal es un derecho y una obligación del sistema de salud.
  • Si te diagnostican sífilis, el tratamiento con penicilina cura la infección en la mayoría de los casos tempranos. Es importante no automedicarse.
  • Avisar a las personas con las que has mantenido encuentros sexuales.

¿Qué podemos aprender como sociedad?

La sífilis vuelve a recordarnos que la salud sexual no es un asunto privado: depende de políticas públicas, de alfabetización en salud y de acceso a servicios. También pone en evidencia cómo la moral pública (culpar a “las nuevas generaciones” o sexualidades no normativas) empobrece las respuestas.

La conversación pública que juzga y moraliza no aporta soluciones. Culpar a la “mala conducta” borra de escena la responsabilidad del Estado, la necesidad de servicios accesibles y la urgencia de educación sexual integral que incluya placer, consentimiento y cuidados.

La prevención efectiva combina saber, acceso y respeto por la autonomía. Dar educación sexual integral no es enseñar “a no tener sexo”; es ofrecer herramientas para cuidarnos, para disfrutar con menos riesgos y para garantizar que las personas que se infectan no sean culpabilizadas sino atendidas.

La sexualidad no es un terreno de culpa, sino de cuidado y placer. Cuidarse no es sinónimo de miedo, represión o culpa; es una decisión consciente de respeto a vos misma/o y a quienes elegís compartir tu sexualidad. El preservativo o el campo, el testeo, la comunicación con tus vínculos, el conocimiento de tu cuerpo son expresiones de autonomía, responsabilidad, deseo. La sífilis es prevenible, detectable y, si se trata a tiempo, curable, pero el cuidado es colectivo: la sífilis no se erradica sola.

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Los titulares se desprenden de las consultas que propone la audiencia en @lic.noeliabenedetto

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