La Sexión: “Creo que estoy saliendo con alguien que puede llegar a ser gay (y me encanta)”

La Lic. Noe Benedetto responde a una consulta de la cajita de preguntas que relacionó con el caso de Julieta Poggio, quien estuvo en la mira de todos y respondió con altura: “¿Qué les importa si quiero estar de novia con un pibe gay?”.

Se sumó está consulta a la cajita de preguntas de @lic.noeliabenedetto y automáticamente la relacioné a Julieta Poggio. En los últimos días se convirtió en tendencia luego de recibir críticas por mantener una relación con un varón puede ser leído como gay o bisexual. Frente a los comentarios en redes, ella respondió: “¿Qué les importa si quiero estar de novia con un pibe gay?”.

En muchas películas o relatos, esta revelación funciona como detonante de ruptura, crisis y reproches. Sin embargo, hay mujeres que no lo viven como una traición ni como una “pérdida” de la pareja, sino como una plus. O incluso como algo que las excita.

El escrache público y el mito del varón “gay encubierto”

Tras la aparición de fotos y gestos de su novio, Fabrizio Maida, y comentarios en redes sobre su apariencia o actitudes, Poggio enfrentó la pregunta: “¿no será gay?”. La respuesta de muchos fue automática: el clásico mito del gay encubierto. Este mito sostiene que cualquier varón que sienta atracción por otros hombres está, en realidad, “tapando” su verdadera orientación con una relación heterosexual. Lo que niega la existencia de la bisexualidad masculina y de otras formas de deseo más fluidas. La narrativa del “engaño” también carga de sospecha al vínculo: como si sentir atracción por más de un género fuera sinónimo de infidelidad o de impostura.

Este relato parte de un supuesto erróneo: que la sexualidad es una línea recta y que si un varón siente deseo por otros varones, necesariamente deja de sentirlo por mujeres. La realidad es que la bisexualidad masculina existe, es legítima y no significa “estar confundido” ni “en transición hacia ser gay”.

Cuando la diferencia excita: el erotismo de la fluidez sexual

Para algunas socializadas mujeres, descubrir o saber que su pareja siente atracción por otros varones no es una amenaza, sino un estímulo erótico. Hay varios motivos por los que esto puede ocurrir:

  • La novedad y lo inesperado: la atracción no exclusiva rompe con la idea de que “ya lo sé todo” de mi pareja.
  • La fantasía voyeur: imaginar o presenciar el deseo del otro en situaciones no heteronormadas puede resultar excitante.
  • Desear más allá de la heteronorma: saber que la pareja no encaja en el molde puede generar orgullo por estar en un vínculo no tradicional.
  • Atracción por la fluidez sexual: ver al otro moverse fuera de las normas rígidas de masculinidad puede resultar liberador y seductor.

La atracción por masculinidades no tradicionales: más allá del molde hegemónico

El revuelo en redes por el vínculo de Julieta Poggio expone otro fenómeno: la atracción hacia masculinidades que no responden al molde hegemónico. En el modelo cultural dominante, lo “deseable” en un varón se construye a partir de un patrón rígido: heterosexual, proveedor, emocionalmente poco demostrativo, sexualmente activo solo con mujeres, con corporalidad fuerte y desprovisto de cualquier gesto leído como “femenino” o queer.

Pero para muchas mujeres, ese molde no es erotizante. Al contrario: las masculinidades que se corren de esa hegemonía pueden resultar más atractivas precisamente porque:

  • Rompen la previsibilidad: desafían el guion del varón siempre en control, abriendo espacio para la vulnerabilidad y la creatividad sexual.
  • Habilitan ternura y cuidado: permiten el contacto con dimensiones afectivas que la masculinidad tradicional suele reprimir.
  • Desafían la homofobia internalizada: muestran seguridad en sí mismos al explorar prácticas o deseos “no normativos”.

En el caso Poggio, su frase “¿Qué les importa si quiero estar de novia con un pibe gay?” no solo defiende a su pareja, sino que reivindica su derecho a sentirse atraída por un hombre que no encaja en el molde tradicional.

Lo político detrás de lo íntimo

El caso Poggio deja claro que lo íntimo es político. Sostener un vínculo que desafía la masculinidad hegemónica y la mononorma heterosexual es un acto de resistencia a la cultura que aún penaliza la diversidad sexual. Es un recordatorio de que el deseo no siempre se ajusta al guion. La atracción por masculinidades no tradicionales es una forma legítima de deseo que puede ser profundamente erótica, política y liberadora.

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Los titulares se desprenden de las consultas que propone la audiencia en @lic.noeliabenedetto. Este espacio informativo no suplanta a una consulta con un/a profesional de la salud.

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