La Sexión: ¿Cómo abrir la pareja solo en lo sexual cuando alguna de las partes es bisexual?

La Lic. Noelia Benedetto abrió la cajita de preguntas y apareció la siguiente duda: "Cómo abrir la pareja (hetero) solamente en el ámbito sexual, considerando que el varón es bi".

Me llega la siguiente consulta: “Cómo abrir la pareja (hetero) solamente en el ámbito sexual, considerando que el varón es bi”.

Este escenario, no sólo pone en juego el pacto de exclusividad sexual, sino que también interpela mandatos de género, ideas sobre las masculinidades y los prejuicios hacia la bisexualidad masculina, una orientación históricamente invisibilizada o cuestionada. En esta columna voy a intentar responder al cómo advirtiendo que no hay recetas universales e infalibles.

1. Abrir una pareja no es un atajo ni una solución mágica

Antes que nada: abrir la pareja no es una forma de “salvar” un vínculo en crisis, ni un recurso para evitar separarse. Tampoco es una tendencia “moderna” a la que hay que adherir para ser más libre o más evolucionado emocionalmente. Abrir una relación no significa desarmarla, sino replantearla.

Implica replantear los términos del vínculo, lo que puede incluir reescribir completamente los acuerdos. Por eso requiere comunicación, introspección y gestión emocional, es decir dejar de funcionar con el piloto automático de cómo tienen que ser las relaciones.

2. Lo que no se dice: la bisexualidad como tabú y como motor de apertura

Muchos varones que están en parejas heterosexuales y se identifican como bisexuales nunca han podido explorar esa orientación en la práctica. En parte, porque la matriz heterosexual los empujan a “elegir un bando” o asumir que su deseo por otros varones es pasajero, reprimido o incompatible con una vida en pareja estable. Cuando aparece la posibilidad de abrir la pareja, esa orientación muchas veces aflora como un deseo silenciado durante años.

Explorarlo puede ser una experiencia liberadora, pero también movilizadora. En algunos casos, el varón se enfrenta a cuestionamientos internos que lo obligan a repensar su identidad, su masculinidad, su historia vincular. En otros, la pareja empieza a navegar en terrenos para los cuales no hay manuales ni referentes. Este proceso necesita ser acompañado, validado y situado en un contexto de respeto por el vínculo y por el consentimiento de la pareja.

3. ¿Por qué abrir solo en lo sexual y no en lo afectivo?

Muchos vínculos optan por una apertura sexual “limitada”, es decir, encuentros sin involucramiento emocional o romántico. Esta decisión suele estar motivada por un deseo de proteger el apego principal, y por una concepción de que “el amor se reserva para la pareja” y “el sexo se puede compartir”.

El hecho de que el acuerdo sea solamente sexual es algo a replantearse… ¿Podemos ponerle un candado a nuestros afectos? ¿Hay alguna forma de poder garantizar que va a ser solamente en un plano o en el otro?. Por eso, antes de abrir la pareja, es importante preguntarse: ¿Para qué queremos hacer esto? ¿Desde dónde lo estamos deseando? ¿Estamos de acuerdo las dos partes o alguien está adhiriendo al plan de la otra persona por temor a perderla?

El deseo y el afecto no siempre son compartimentos estancos. Incluso en los acuerdos solo sexuales pueden surgir afectos, cuidados o vínculos con cierta continuidad. La apertura sexual no es una garantía de que no aparezcan emociones, sino un marco desde el cual gestionarlas éticamente si lo hacen.

Cuando una pareja decide abrirse sólo en lo sexual, se sugiere establecer cuáles son los límites, necesidades y temores de cada parte. Algunas preguntas útiles:

  • ¿Podemos repetir encuentros con la misma persona? (esto para algunas personas implica una especie de veto, para otras es algo funcional)
  • ¿Queremos contarnos cuándo tuvimos sexo con otras personas, o preferimos no saber?
  • ¿Hay alguna práctica/lugar/ritual que se reserva exclusivamente para la pareja primaria?
  • Uso de métodos de barrera y anticonceptivos.
  • Este tipo de acuerdos, lejos de ser contractuales o fríos, son una muestra de cuidado mutuo y pueden revisarse a medida que la experiencia avanza.

4. La comunicación es el lubricante de cualquier vínculo

La comunicación es la herramienta central para que una apertura tenga lugar. Y no cualquier tipo de comunicación: se trata de construir espacios seguros donde poder expresar no solo deseos, sino también miedos, inseguridades y límites sin temor a ser juzgadas.

Es habitual que, tras los primeros encuentros sexuales por fuera del vínculo, aparezcan emociones incómodas: celos, envidia, tristeza, culpa. Lejos de negar o reprimir esos sentimientos, se trata de poder compartirlos sin culpar a la otra persona.

5. Algunas claves para que la apertura sexual sea una experiencia cuidada

Si estás en una pareja donde una de las partes (o ambas) desea abrir el vínculo exclusivamente en el plano sexual, estas son algunas recomendaciones para transitar el proceso de forma más consciente:

Hacer trabajo previo individual y conjunto
Antes de actuar, conviene reflexionar (solos o en terapia): ¿Qué deseo explorar y por qué? ¿Qué temores tengo? ¿Qué necesito para sentirme segura?

Establecer acuerdos claros pero flexibles
Las reglas iniciales no son inmutables. Se pueden ajustar en función de lo que se vive. Lo importante es que estén consensuadas y actualizadas.

Generar espacios de retroalimentación emocional
No solo se habla antes de abrir la pareja, también durante y después. Lo que se siente, se piensa, se teme o se disfruta debe tener lugar en la conversación.

Practicar el cuidado mutuo (y el autocuidado)
La apertura no debe ser una fuente de sufrimiento constante. Si una parte lo está pasando mal de manera sostenida, es válido pausar y revisar.

Buscar acompañamiento terapéutico si hace falta
A veces, la intervención de una persona profesional que trabaje desde la perspectiva de género y las no monogamias puede ser fundamental para abrir el diálogo.

________

Los titulares se desprenden de las consultas que propone la audiencia en @lic.noeliabenedetto. Este espacio informativo no suplanta a una consulta con un/a profesional de la salud.

+ NOTIFY: La Sexión: Sister Hong, el caso que sacudió a China

+ NOTIFY: La Sexión: “No te podés contagiar”¿Y si dejamos de hablar pavadas sobre las ITS?

Artículos Relacionados

Volver al botón superior