La Sexión: Celos en relaciones abiertas

En Notify hablamos con la Lic. Noelia Benedetto sobre qué ocurre cuando aparecen los celos en relaciones abiertas donde monogamia, exclusividad y control no forman parte del paradigma. ¿Hay forma de prevenirlos?

En las conversaciones sobre no monogamias suele aparecer la pregunta: “¿Y cómo hacen con los celos?”. Para muchas personas, esa emoción parece ser el argumento definitivo para descartar cualquier forma de vínculo que no sea la monogamia. “Yo no podría”, “me comen los celos”.

La frase encierra una suposición: que los celos son una emoción natural, inevitable, casi biológica, y que por lo tanto cualquier relación que no garantice exclusividad está destinada al fracaso. Desde esta perspectiva, la monogamia aparecería como el único sistema vincular capaz de “protegernos” de esa experiencia emocional tan incómoda. En teoría, esta promesa debería disminuir los celos. Si nadie más entra en la escena, no habría motivo para sentir amenaza. Sin embargo, la experiencia cotidiana muestra algo distinto.

Los celos no son patrimonio de la no monogamia

En la cultura monógama, los celos suelen interpretarse como una reacción lógica ante la posibilidad de perder a la pareja. El problema es que, paradójicamente, la monogamia tampoco elimina esa posibilidad. Las infidelidades existen, las relaciones se terminan y muchas personas practican la “monogamia serial”: una relación exclusiva tras otra.

Por otro lado, en la narrativa cultural dominante, el poliamor sigue apareciendo como algo “peligroso”, emocionalmente inestable o propenso al conflicto. Y los celos suelen presentarse como la prueba de que “eso no puede funcionar”. Los celos existen tanto en relaciones monógamas como no. La diferencia es que, en la no monogamia, esos celos suelen ponerse más explícitamente sobre la mesa.

Los celos y el mandato de exclusividad

Durante siglos, la exclusividad sexual fue una forma de control, especialmente sobre la sexualidad femenina. En muchos contextos históricos, los celos de los socializados varones estaban legitimados socialmente porque garantizaban la certeza de la paternidad y la transmisión de la herencia. En ese marco, la idea de que la pareja nos pertenece (emocional y/o sexualmente) quedó instalada.

Por eso, cuando aparecen modelos vinculares que cuestionan esa exclusividad, muchas personas sienten que algo fundamental se está poniendo en juego. Los celos no solo tienen que ver con inseguridades personales, también están atravesados por mandatos culturales sobre propiedad, exclusividad y control en los vínculos. Aprendemos cuándo es legítimo sentir celos, cuándo debemos ocultarlos y, sobre todo, qué interpretaciones damos a esa emoción.

Celos: una emoción, no un diagnóstico

Los celos no son instintivos, son una emoción compleja. Suelen incluir miedo, inseguridad, sensación de amenaza y, muchas veces, baja autoestima o temor al abandono. No son, en sí mismos, una patología. Tampoco son una prueba de amor. En realidad, los celos funcionan más bien como una señal emocional que nos invita a mirar algo más: inseguridades personales, necesidades afectivas no expresadas, acuerdos poco claros o dinámicas vinculares que generan malestar.

En las relaciones abiertas, esta emoción puede aparecer por múltiples motivos. Uno de los más frecuentes, tiene que ver con la gestión del tiempo y la energía. Las relaciones requieren tiempo, atención y cuidado. Cuando una persona empieza a vincularse con alguien nuevo, puede aparecer lo que se conoce como Energía de la nueva relación. Esa fase de “enamoramiento” suele traer entusiasmo, deseo, curiosidad y mucha atracción erótica. El problema es que, si no se gestiona, puede generar la sensación de que las relaciones preexistentes quedan relegadas. Y ahí los celos pueden aparecer como una reacción al desplazamiento, lo que aparece no es necesariamente celos por la existencia del otro vínculo, sino dolor por sentirse desplazada o descuidada.

La importancia de los acuerdos

En las relaciones abiertas, los acuerdos suelen ser una herramienta central. Estos pueden incluir temas muy diversos: prácticas sexuales, prevención de ITS, manejo del tiempo, nivel de información sobre otros vínculos, límites dentro de círculos sociales compartidos, entre muchos otros. Muchas rupturas en relaciones no monógamas ocurren cuando estos acuerdos se rompen.

En la no monogamia, la “infidelidad” no tiene que ver con tener otros vínculos, sino con quebrar los acuerdos establecidos. En estos casos, el problema no es el deseo ni la existencia de otros vínculos, sino la ruptura de la confianza. Y cuando la confianza se rompe, los celos pueden intensificarse.

¿Se pueden prevenir los celos?

No existe una fórmula mágica para evitar los celos, ni en relaciones monógamas ni en las no monógamas. Pero sí hay algunas prácticas que ayudan a disminuir su intensidad:

  • Comunicación asertiva y honesta: Poder hablar sobre deseos, inseguridades, límites y expectativas antes de que los conflictos exploten.
  • Revisar los acuerdos periódicamente: Las relaciones cambian con el tiempo, y lo que funcionaba al principio puede necesitar ajustes.
  • Evitar comparaciones destructivas: En muchas relaciones abiertas, los celos se intensifican cuando las personas empiezan a compararse con otros vínculos: quién es más atractivo, quién recibe más atención, quién tiene más tiempo.

¿Los celos desaparecen con el tiempo?

Una idea es que las personas que practican no monogamias “superan” los celos o dejan de sentirlos. En realidad, muchas desarrollan más herramientas para reconocer, nombrar y trabajar esa emoción, intentan preguntarse qué hay detrás.

¿Es miedo a perder a la pareja?
¿Es inseguridad personal?
¿Es una necesidad de mayor atención o afecto?
¿Es una señal de que los acuerdos no están funcionando?

Detrás de los celos puede haber miedo a perder el vínculo, inseguridad sobre el propio atractivo o valor afectivo, sensación de desplazamiento, necesidad de mayor atención o temor a la comparación.

Cuando estas preguntas se abren, los celos dejan de ser una amenaza incontrolable y se convierten en una oportunidad de autoconocimiento. Esto no significa que sea fácil. Pero también pueden ser una puerta para repensar cómo nos relacionamos.

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Los titulares se desprenden de las consultas que propone la audiencia en @lic.noeliabenedetto

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