La Sexión: ¿Autoestimularse genera problemas de erección?

La Lic. Noelia Benedetto responde a la cajita de preguntas con una duda de siglos... La masturbación ¿puede tener consecuencias sobre la disfunción erectil?

“Tengo problemas de erección y es culpa de la masturbación”. “Si te acostumbrás a la mano, después no funciona con otra persona”. Estas frases circulan constantemente. Pero ¿qué tienen de cierto? ¿Puede la autoestimulación causar dificultades en la erección?

Un mito con siglos de historia

La idea de que autoestimularse es perjudicial no nació con Internet. Durante siglos se difundieron teorías que aseguraban que la misma producía ceguera, locura, debilidad física, infertilidad e incluso la muerte. Ninguna de estas afirmaciones tenía base científica. Aunque hoy la mayoría de las personas sabe que esos mitos son falsos, persisten nuevas versiones más modernas: que masturbarse deteriora la erección, que agota la energía sexual o que daña irreversiblemente el funcionamiento sexual. La evidencia científica disponible no respalda estas afirmaciones. El autoerotismo es una práctica saludable sin importar edad, identidad de género u orientación sexual.

Entonces, ¿por qué algunas personas notan dificultades de erección?

Porque la sexualidad es mucho más compleja que una cuestión mecánica. La erección depende de múltiples factores: físicos, hormonales, emocionales, relacionales y contextuales. Estrés, ansiedad, cansancio, preocupaciones económicas, conflictos vinculares, depresión, uso de sustancias, ciertos medicamentos o problemas de salud cardiovascular pueden afectar la respuesta eréctil. Sin embargo, muchas veces la autoestimulación termina siendo acusada injustamente porque es lo más visible.

El verdadero enemigo: la ansiedad

En consulta suele aparecer una situación muy común. Un varón tiene una experiencia sexual en la que “pierde” la erección o no logra mantenerla. Esto le puede ocurrir a cualquier persona en algún momento de su vida. Pero en lugar de interpretarlo como una variación esperable, comienza a preocuparse. La siguiente vez intenta “controlar” la erección. Se observa, se evalúa, se monitorea constantemente. Paradójicamente, cuanto más se intenta controlar la erección, más difícil resulta sostenerla. La ansiedad activa mecanismos fisiológicos incompatibles con la excitación sexual. El cuerpo entra en modo alerta cuando justamente necesita relajarse para responder eróticamente. Y entonces aparece una explicación muy directa: “Seguro es porque me masturbo”.

¿Y qué pasa con la pornografía?

Algunas personas observan que pueden tener erecciones durante la autoestimulación mientras usan pornografía, pero encuentran más dificultades en encuentros sexuales con otras personas. ¿La explicación es que el porno “rompió” su sexualidad? No necesariamente. Las investigaciones muestran que la relación entre pornografía y dificultades sexuales es mucho más compleja de lo que suelen afirmar los discursos alarmistas. En muchos casos intervienen factores como expectativas irreales, ansiedad de desempeño, conflictos vinculares, inseguridades corporales o falta de educación sexual. Además, la experiencia sexual con otra persona incluye elementos que no aparecen durante el autoerotismo: vulnerabilidad emocional, interacción, comunicación, incertidumbre, nerviosismo, sensación de evaluación y exposición. No son situaciones comparables entre sí.

La presión de “rendir”

Muchos de estos temores están relacionados con los mandatos tradicionales de masculinidad. A los socializados varones se les enseña que deben estar siempre disponibles para el sexo, tener deseo permanente, lograr erecciones instantáneas, duraderas y satisfacer a sus parejas sin dificultades. La erección termina funcionando como una especie de examen de masculinidad. Pero los cuerpos reales no funcionan como máquinas. Hay días con más disponibilidad y otros con menos, hay momentos de cansancio, estrés o preocupación, hay encuentros satisfactorios y otros no tanto. Pretender una respuesta eréctil perfecta en todo momento es una expectativa imposible de sostener.

¿Por qué preocupa tanto la erección?

La sexualidad suele reducirse a la capacidad de penetrar y mantener el pene erecto. Sin embargo, el placer  es muchísimo más amplio que eso. Caricias, besos, fantasías, juegos eróticos, intimidad emocional, exploración corporal y comunicación también forman parte de la experiencia sexual. Quizás el problema no sea la autoestimulación ni el con qué. Quizás el problema sea haber aprendido que una erección perfecta define el valor sexual de una masculinidad. 

La evidencia científica es clara: el autoerotismo no “gasta” las erecciones ni destruye la sexualidad. Lo que muchas veces genera padecimiento son la culpa, los mitos y las expectativas imposibles que seguimos cargando sobre nuestros cuerpos.

¿Cuándo conviene consultar?

Si las dificultades de erección son persistentes, generan malestar o afectan la calidad de vida, es recomendable consultar con profesionales de la sexología. Lo importante es evitar conclusiones apresuradas y diagnósticos basados en videos de redes sociales, influencers o discursos moralizantes que suelen ofrecer respuestas simples para problemas complejos.

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Los titulares se desprenden de las consultas que propone la audiencia en @lic.noeliabenedetto

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