La NASA permitirá que los astronautas lleven celulares en las misiones
La agencia espacial de Estados Unidos habilitará por primera vez el uso de teléfonos inteligentes personales en vuelos tripulados certificados. La medida comenzará con próximas misiones clave.

La NASA dará un paso inédito en su historia al autorizar que los astronautas lleven teléfonos móviles personales durante misiones tripuladas. Se trata de una decisión que rompe con décadas de restricciones sobre el uso de dispositivos comerciales en el espacio, impulsadas principalmente por razones de seguridad y certificación técnica.
La iniciativa comenzará con las misiones Crew-12 y Artemis II, donde los tripulantes podrán contar con “smartphones modernos” a bordo. El objetivo no es solo operativo, sino también acercar la experiencia espacial tanto a las familias de los astronautas como al público general mediante imágenes y videos capturados directamente por la tripulación.
El anuncio fue realizado por Jared Isaacman, administrador de la NASA, a través de una publicación en la red social X. Allí confirmó que esta apertura busca modernizar procesos internos y acelerar la incorporación de hardware actual en los vuelos espaciales.
Un giro en la política tecnológica de la NASA
Según explicó Isaacman, “los astronautas de la NASA pronto volarán con los smartphones más modernos, a partir de las misiones Crew-12 y Artemis II”.
“Brindamos a nuestras tripulaciones las herramientas para capturar momentos especiales para sus familias y compartir imágenes y videos inspiradores con el mundo. Igualmente importante, desafiamos procesos antiguos y habilitamos hardware moderno para vuelos espaciales en un plazo acelerado”, agregó el administrador de la NASA.
De acuerdo con Isaacman, esta urgencia operativa permitirá avanzar más rápido en ciencia e investigación, tanto en órbita terrestre como en futuras misiones lunares, y representa un pequeño pero significativo paso hacia una NASA más ágil.
De cámaras certificadas a teléfonos inteligentes
Hasta ahora, la agencia solo autorizaba el uso de cámaras profesionales Nikon, gracias a un acuerdo que incluía modelos DSLR y la mirrorless Nikon Z9. Estos equipos cumplían con estándares muy específicos de seguridad, resistencia y certificación, indispensables para misiones de alto perfil como Artemis.
Durante décadas, cualquier dispositivo que viajara al espacio debía superar pruebas extremadamente exigentes. El objetivo era evitar interferencias con sistemas críticos, reducir riesgos de incendio y garantizar que los materiales no se fragmentaran en condiciones de microgravedad.
Las baterías, uno de los componentes más sensibles, también estaban sujetas a controles estrictos y cada modelo requería un proceso de certificación independiente.
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