La meditación trascendental  podría influir en los genes vinculados al envejecimiento

Una investigación analizó cómo esta práctica impacta a nivel biológico en el organismo. Los resultados sugieren beneficios que van más allá de la relajación mental.

Un estudio científico reveló que la meditación trascendental no solo genera calma a nivel psicológico, sino que también puede modificar procesos internos del cuerpo relacionados con el estrés y el paso del tiempo. En particular, los investigadores observaron cambios en la expresión genética asociados a estas funciones.

El trabajo encontró que esta práctica contribuye a reducir la activación de genes vinculados a la respuesta al estrés. Esto resulta relevante porque estos mismos genes fueron relacionados en investigaciones recientes con mecanismos que aceleran el envejecimiento.

“Los datos sobre la reducción de la expresión génica en el grupo de meditación muestran una clara asociación de estos genes con un envejecimiento saludable”.

Cómo impacta la meditación en el organismo

La meditación tiene una larga historia en distintas culturas y tradiciones, mucho antes de su estudio desde la ciencia moderna. Hoy se practica tanto con fines espirituales como para mejorar la salud y el bienestar general.

Desde una perspectiva biológica, su efecto estaría relacionado con la regulación de sistemas clave del cuerpo, como el eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal, que controla la respuesta al estrés. Al influir en estos mecanismos, la meditación podría reducir el impacto negativo que el estrés crónico tiene sobre la salud.

La meditación trascendental, basada en la repetición silenciosa de un mantra durante unos 15 a 20 minutos dos veces al día, aparece así como una práctica simple que podría tener efectos profundos en el cuerpo.

Resultados del estudio

La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad Internacional Maharishi, quienes analizaron a distintos grupos de personas según edad y práctica de meditación. Participaron tanto jóvenes como adultos mayores, divididos entre quienes meditaban regularmente y quienes no.

En los participantes jóvenes que practicaban meditación trascendental, 13 de los 15 genes analizados —relacionados con estrés y envejecimiento— mostraron una menor actividad en comparación con quienes no meditaban. En el grupo de mayor edad, esta reducción se observó en 7 de los 15 genes.

Además, los adultos mayores que meditaban presentaron mejores resultados en pruebas cognitivas y mayor velocidad de procesamiento mental, lo que sugiere beneficios adicionales a largo plazo.

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