La lectura recreativa cayó un 40%
Un estudio reciente revela que la proporción de personas que leen por placer disminuyó a casi la mitad dos décadas, especialmente entre los jóvenes.
La práctica de leer por placer experimentó un descenso sostenido a nivel mundial. Según un estudio conjunto del University College de Londres y la Universidad de Florida, la proporción de estadounidenses que leen por recreación cayó del 28% en 2004 a 16% en 2023. Este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos y se observa en distintos países con variables según la región y las políticas locales de fomento a la lectura.
En España, el Barómetro de Hábitos de Lectura 2024 reporta que el 65% de la población aún lee por placer en su tiempo libre y destaca que el 75,3% de los jóvenes de 14 a 24 años son lectores recreativos, gracias a un entorno cultural y social favorable.
En contraste, en Argentina solo el 51% leyó al menos un libro en 2022, la mayoría por motivos escolares, y el promedio de libros leídos por persona al año es bajo. Así, se ubica entre los 15 con menor consumo lector mundial.
Impacto de las tecnologías y redes sociales
Uno de los factores recurrentes es el uso intensivo de redes sociales y la penetración constante de nuevas tecnologías. El tiempo de ocio se desplaza hacia actividades digitales rápidas como vídeos y redes sociales. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que las redes sociales también pueden ser utilizadas para promover la lectura, a través de comunidades y recomendaciones en línea que involucran principalmente a jóvenes.
El estudio estadounidense destaca que quienes tienen mayores niveles educativos tienen el doble de probabilidades de leer por placer que los menos educados. Asimismo, las personas con mayores ingresos llegan a un 50% más que aquellas con menores ingresos.
El futuro de la lectura recreativa
A pesar de la caída, datos interesantes como el mantenimiento de la lectura compartida con niños en solo un 2% y el creciente interés por formatos digitales y audiolibros sugieren nuevas vías para revitalizar el hábito lector. La combinación de políticas culturales, acceso a tecnologías y fomento social será clave para enfrentar el desafío de la baja en la lectura recreativa y formar las próximas generaciones de lectores.
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