La crisis de los 40 se transformó en la de los 20
El abuso de pantallas, las expectativas frustradas y la pandemia se destacan como causas principales del deterioro de la salud mental juvenil.
Durante décadas, la satisfacción vital se entendió como una curva en forma de sonrisa: alta en la juventud, baja en la mediana edad (la crisis de los 40) y luego repuntaba. La infelicidad, en cambio, tenía forma de joroba o sonrisa invertida. Sin embargo, un estudio con más de 10 millones de respuestas en Estados Unidos, el Reino Unido y 44 países, publicado en la revista científica PLOS One, muestra que esa curva desapareció.
Ahora, la infelicidad comienza muy alta en los jóvenes y tiende a disminuir conforme pasan los años. Este cambio paradigmático indica que la crisis de la mediana edad se desplazó hacía una crisis precoz, la de los 20 años.
Causas asociadas al deterioro de la salud mental juvenil
El investigador David G. Blanchflower destaca que las causas aún no se investigaron en detalle, pero se apuntan factores como las secuelas de la pandemia, las dificultades económicas y la masiva penetración de los teléfonos inteligentes. El acceso constante a internet y redes sociales, principalmente en países desarrollados, se relaciona con el aumento de ansiedad, depresión y malestar emocional, al desplazar actividades beneficiosas como el juego, las interacciones sociales cara a cara y el tiempo al aire libre. Este patrón se observa especialmente en mujeres jóvenes, quienes presentan niveles de malestar más elevados que los hombres.
Múltiples estudios muestran que las mujeres jóvenes experimentan más ansiedad, depresión y problemas alimentarios, mientras que los hombres suelen manifestar más impulsividad y conductas relacionadas con el consumo de sustancias. Esta desigualdad se explica no solo por diferencias biológicas, sino también por factores sociales que moldean la experiencia emocional de cada género desde la infancia.
Investigaciones recientes alertan sobre la relación entre la alta adicción a dispositivos móviles y problemas graves de salud mental. El uso intensivo y compulsivo de redes sociales y videojuegos incrementa el riesgo de ansiedad y depresión, particularmente en jóvenes y más en mujeres.
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