Japón convierte viejos teléfonos públicos en refugios de peces dorados

Estudiantes universitarios recuperaron estructuras tecnológicas en desuso para crear instalaciones vivas que sorprenden a los transeúntes de Osaka. Estas peceras callejeras integran elementos naturales con la tradición local.

En medio del constante movimiento de la ciudad de Osaka, una intervención artística capta la atención de residentes y visitantes al transformar antiguas cabinas telefónicas en acuarios públicos. Esta iniciativa busca otorgar una nueva utilidad a íconos urbanos que quedaron obsoletos tras la masificación de los teléfonos inteligentes.

El proyecto fue impulsado por un colectivo de estudiantes de arte japoneses denominados KINGYOBU, que se encargaron de la intervención en diversos puntos de la metrópoli. 

Al utilizar estas estructuras, el grupo genera una obra viva que invita a los ciudadanos a detenerse y observar el entorno desde una perspectiva diferente. La elección de los ejemplares no es casual, ya que el pez de colores posee una carga simbólica significativa en la región.

Según explican especialistas en la materia, “el pez de colores es un símbolo mágico en Japón y muy incorporado a la cultura japonesa”. Esta conexión cultural permite que la obra trascienda lo meramente decorativo y se convierta en una pieza de identidad local. 

Adaptación técnica y preservación animal

Para lograr que estas cabinas funcionen como ecosistemas viables, cada estructura fue sometida a un proceso riguroso de sellado y acondicionamiento. El objetivo primordial fue garantizar que los peces se mantengan en condiciones óptimas de salud y bienestar mientras habitan en plena calle. 

Estas adaptaciones permiten que el agua se mantenga limpia y oxigenada a pesar de la exposición externa.

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