Implantan el marcapasos más pequeño del mundo a una bebé
El dispositivo mide apenas 2 centímetros y fue diseñado especialmente para recién nacidos con graves alteraciones cardíacas. La intervención permitió estabilizar a una paciente con riesgo de fallo cardíaco.
Una bebé que pesaba apenas 2,1 kilos al nacer recibió en Barcelona el marcapasos sincronizado más pequeño del mundo, un avance que marca un hito en la cardiología pediátrica. El procedimiento se realizó en el Hospital Sant Joan de Déu, donde un equipo multidisciplinario logró adaptar la tecnología existente para responder a una condición cardíaca grave detectada incluso antes del nacimiento.
El desafío principal era el tamaño del dispositivo. Los marcapasos tradicionales miden cerca de 6 centímetros, una dimensión demasiado grande para el cuerpo de un recién nacido. Para evitar posibles complicaciones como infecciones o presión sobre otros órganos, los especialistas trabajaron junto a ingenieros de la empresa Abbott para crear una versión mucho más compacta.
El resultado fue un marcapasos sincronizado de aproximadamente 2 centímetros, basado en la plataforma tecnológica AVEIR, pero modificado específicamente para poder ser utilizado en bebés. Este desarrollo permitió contar con un dispositivo capaz de estimular y coordinar el ritmo cardíaco de forma segura en un organismo extremadamente pequeño.
Un problema detectado durante el embarazo
La situación médica tuvo seguimiento durante el segundo trimestre de gestación. En ese momento, los profesionales detectaron que el corazón del feto presentaba un ritmo inusualmente lento y estaba dilatado, señales compatibles con un bloqueo auriculoventricular completo.
Esta alteración impide que los impulsos eléctricos se transmitan correctamente entre las cavidades del corazón. Como consecuencia, el órgano late más despacio de lo normal —una condición conocida como bradicardia—, lo que puede reducir el suministro de sangre y oxígeno al organismo.
Para compensar esa falta de eficiencia en el bombeo, el corazón suele aumentar su tamaño. Esto fue precisamente lo que ocurrió en este caso, por lo que el equipo médico decidió realizar un seguimiento constante del embarazo para monitorear la evolución del feto.
La decisión de adelantar el parto
A finales de enero, los especialistas observaron que la condición cardíaca empeoraba, por lo que tomaron la decisión de adelantar el nacimiento. La niña llegó al mundo el 2 de febrero con bradicardia severa y un cuadro clínico que hacía temer un posible fallo cardíaco.
En sus primeras horas de vida, los médicos implantaron un marcapasos temporal para estabilizar su estado. Sin embargo, ese recurso era solo una solución provisional mientras se preparaba la intervención definitiva.
El verdadero reto era encontrar un dispositivo permanente que pudiera adaptarse al tamaño del cuerpo de la recién nacida.
Una cirugía con tecnología adaptada
La implantación del marcapasos definitivo se realizó pocas horas después del nacimiento. La operación fue dirigida por el equipo de cirugía cardíaca del hospital y contó con la participación de 16 profesionales de diferentes especialidades, entre cardiología pediátrica, anestesia, neonatología e ingeniería biomédica.
El dispositivo permite estimular el corazón y sincronizar sus latidos de forma adecuada, algo fundamental cuando el órgano es tan pequeño y previamente se encontraba dilatado.
La Dra. Georgia Sarquella-Brugada, jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica del hospital, explicó la importancia de adaptar la tecnología a pacientes tan pequeños. “En cardiología pediátrica muchas veces no existen soluciones estándar. Cuando hablamos de un bebé de 2 kilos, tenemos que adaptar la tecnología a su tamaño y a su fisiología”.
La cirugía fue exitosa y la evolución de la bebé resultó favorable durante los días posteriores. Tras permanecer 20 días hospitalizada, recibió el alta médica.




