Estudio pionero en Argentina: hongos alucinógenos para combatir la depresíon

Una sustancia extraída de los hongos alucinógenos podría tener efectos positivos en el tratamiento de la depresión.

La psilocibina, el compuesto que se encuentra en los hongos alucinógenos, ha demostrado en diferentes estudios ayudar a reajustar la actividad de los circuitos neuronales del cerebro implicados en la depresión. 

Los entusiastas de los hongos psicolocibios han creído, durante mucho tiempo, que la capacidad de la droga para inducir experiencias de sentimientos profundos podría ser de utilidad desde el punto de vista terapéutico.

Es por ello que los tres investigadores argentinos Enzo Tagliazucchi, Ricardo Corral y Ain Stolkiner, decidieron sumarse  a esta iniciativa mundial e impulsar la única investigación científica y rigurosa sobre la psilocibina en el país.

El objetivo es corroborar los efectos beneficiosos de esta droga sobre la depresión y, al mismo tiempo, combinarla con la meditación lo que podría mejorar aún más las consecuencias positivas de esta sustancia en el ánimo de los pacientes.

Tagliazucchi, investigador Adjunto del Conicet en el Instituto de Física de Buenos Aires e investigador afiliado al Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral en la Universidad Adolfo Ibañez de Santiago de Chile, cuenta que en el mundo las estudios clínicos sobre la psilocibina ya se encuentran en fase II, que es cuando se mide la efectividad del tratamiento.

Los científicos argentinos ya consiguieron el permiso del Comité de Ética del Hospital Borda para realizar la investigación. Cabe aclarar que la Ley 23.737, de tenencia y tráfico de estupefacientes, de 1989, prohíbe su fabricación, importación y consumo. Sin embargo, con una autorización especial de ese organismo o del Ministerio de Salud, podría realizar la investigación.

Ricardo Corral, presidente Asociación Argentina de Psiquiatras y jefe de docencia e investigación del Hopital Borda, explica que la psilocibina no es “un medicamento que tiene un efecto propiamente antidepresivo, sino que la experiencia psicodélica es lo que lleva a que la persona tenga una actitud diferente frente a la vida”.

Lo que va a potenciar esta droga son estos fenómenos psicodélicos (controlados y un contexto de seguridad clínica) que hacen que la persona pueda tener después una “percepción en la vida mejor con respecto a cómo enfrentar la muerte” (la investigación se realizará sobre pacientes oncológicos que sufren depresión debido a su diagnóstico).

¿Cómo será el estudio?

El estudio se centrará en tratar la depresión y ansiedad en personas que fueron diagnosticadas con cáncer. Intentará corroborar los datos publicados por una investigación del 2016, realizada por científicos de la Universidad John Hopkins. Allí se midió los efectos positivos de la psilocibina sobre 50 pacientes oncológicos y descubrieron  que un 80 por ciento mejoraron su estado de ánimo.

La idea es usar unos 100 pacientes para lleva a cabo lo que se denomica como “estudio clínico doble ciego”, es decir que ni los investigadores ni los pacientes sepan quienes reciben psilocibina y quienes placebo.

Ain Stolkiner, médico especializado en psiquiatría, llevará adelante el estudio.

Stolkiner explica que dividirán a los pacientes en cuatro grupos de 25 personas. A dos grupos se le dará psilocibina y a otros dos un placebo. A su vez, dos de esos grupos, antes de recibir la droga o el placebo, harán un retiro de meditación de tres días. “Creemos que los prepara mejor para tener la experiencia psicodélica”, comenta Stolkiner, quien agrega que todos los pacientes harán, en el trascurso de la investigación, terapia.

La psilocibina se aplicará en dos dosis, una de 10 miligramos y otra de 25, separadas por una semana. “Luego de la segunda dosis se hará un seguimiento para ver cómo van evolucionando, con un cuestionario con un a batería de preguntas sobre el estado de ánimo del paciente”.

 

 

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