
Henry Gazzia: Hacer música bajo el sello del “rock con sahumerio”
A sus 27 años, el músico y compositor de Río Ceballos repasa su evolución desde la autogestión en Sierras Chicas hasta la creación de su propio sello independiente, con el objetivo de profesionalizar la escena local y conectar con el público internacional.
por Milagros Villanueva
Henry Jorge Gazzia se define como un hacedor de canciones enmarcado en el pop rock indie, una búsqueda sonora que él mismo sintetiza bajo el concepto de “rock con sahumerio”. Radicado en Río Ceballos, comenzó su historia musical a los 12 años, atravesado por las dificultades de la escena local: desde la falta de apertura del público regional hasta los altos costos de producción que enfrentó con su primera banda, Pueblerinos. El tiempo, el avance de las redes sociales y el trabajo colectivo le permitieron transformar ese trabajo en soledad en una potencia para su proyecto.
Tras años de asumir prácticamente de manera individual la prensa, la logística y la composición, Gazzia cofundó el sello Monte Music Group junto a sus amigos. Esta “casa artística” como él la define, nació como una respuesta a las propuestas desfavorables de la industria tradicional y como una estructura empresarial autogestionada para respaldar su proyecto, delegar tareas y sostener el objetivo de vivir de la música.
¿Cuáles son los desafíos de encarar una carrera musical desde Sierras Chicas?
— Al día de hoy los desafíos ya son cada vez menos y hasta te podría decir que ya no hay. Poniendo en contexto mi carrera, desde los 12 o 13 años que hago proyectos musicales acá y antes era mucho más difícil que las personas se abrieran a conocer a un artista local; siempre estaba la mirada puesta en artistas de otros lugares y había poca visibilidad para los músicos de la zona.
A medida que fue pasando el tiempo fui notando que se abrió el camino para el artista local y más gente de la zona empezó a escuchar e ir a los shows. No todo lo que viene de afuera es bueno. El desafío con el público es que empiece a mirar un poco más para adentro y a valorar lo que tiene cerca. Otro desafío fue el tema de grabar la música de uno. Hace años era muy difícil entrar a un estudio. Yo tenía una banda que se llamaba Pueblerinos entre 2016 y 2017 y era bastante complicado entrar a un estudio porque había pocos en la zona y era bastante caro. Si bien ahora desde tu casa y con un buen home studio podés hacer un disco, al pasar los años esos desafíos son menos.
¿Sentís que a veces quedás excluído de la movida de Córdoba Capital?
— No, yo creo que cada banda tiene su momento en la escena. No es difícil llegar, sino mantenerse. En 2020, cuando lancé mi disco, tuve la posibilidad de tocar en Club Paraguay varias veces y en Studio Teatro. No siento que Córdoba no le dé la mano a los artistas de Sierras Chicas. Sí hay que mostrar un proyecto con potencial, con buen sonido y con una buena estructura, y las oportunidades siempre están. Si estás en un barrio de Córdoba sabés que podés tomarte un colectivo, ir a ver en una noche tres bandas, charlar y hacer lobby todo el tiempo porque estás cerca, es lo que genera comunicación y te abre muchas puertas.
Respecto a la composición, ¿en qué te inspiras mayoritariamente?
— Desde muy chico que me gusta escribir; siempre fue una manera de desahogarme o de soltar cosas que por ahí no hablaba tanto con alguien. Una parte de mí vive mucho del amor y del desamor con una intensidad muy fuerte, y el artista necesita de esas experiencias para traer las canciones al plano terrenal y que más personas se sientan identificadas. Si bien ahora me estoy abriendo a hablar de la superación, del propio camino, de los sueños y del propósito de vida que tenemos como personas, no dejo el amor y el desamor porque lo vivo tan intenso que lo necesito para mis días.
Me inspiro en conocer a alguien, en tener un vínculo donde pasen muchas cosas, y me inspira mucho mi familia, mis amigos y mis conocidos cuando me cuentan sus historias. Me considero una persona que sabe escuchar, de la mano con eso llegan un montón de canciones.
Con el auge de las redes y el alcance global, ¿Cuáles son las proyecciones de un músico y sus posibilidades?
— Las posibilidades al día de hoy son infinitas y están en manos de hasta dónde quiere crecer el artista. Llevo muchos años de estar en el piso, de frustrarme y volver a intentarlo, y realmente no quiero tener un plan B, por lo que doy casi el 100% de mi energía a esto.
Después de mucho esfuerzo de intentar y fallar, le encontré la vuelta a las redes sociales, sobre todo a Instagram. Mis canciones están llegando a mucha gente y me abrieron las puertas a que me conozcan en otros países como México, Chile y España, además de muchas provincias de Argentina. Es muy loco recibir audios de personas de otros países agradeciéndote por una canción que justo necesitaban escuchar.
¿Cómo fue el proceso hasta que llegaste a trabajar con el sello Monte Music Group y cómo manejaste la autogestión?
— Desde 2020 a 2026 me senté a tomar café con personas muy interesadas en manejarme o producirme, pero siempre eran ofertas bastantes esclavas. Tomé la decisión de decir ‘basta’, cerrar las puertas e iniciar un sello discográfico independiente. Así nació Monte, un sello que creamos entre amigos como una casa artística y una estructura empresarial y legal para respaldar el proyecto y darle una impronta de empresa que gire alrededor del artista.
En Monte tenemos estudio de grabación, distribución de canciones, producción de fotos, de videos y manejo de managers. Es una familia abierta donde nos potenciamos entre todos para que cada uno pueda vivir de lo que ama.
Respecto a la autogestión, llegó un punto en que me estaba colapsando porque encargarme solo del envío de mails, la prensa, la composición y la logística era un montón y las cosas no salían orgánicas. La autogestión es linda si cada persona tiene un puesto en el equipo para trabajar y crecer juntos.
¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
— Vivir de la música es el anhelo de todo artista, pero en este preciso instante no vivo solamente de ella; tengo otros proyectos como emprendedor. De todos modos, estoy a punto de sacar una canción que para mí es la mejor que hice junto a mi equipo y me genera un sentimiento de plenitud y felicidad. Además, estamos planificando giras, sumando un manager, organizando la salida de un EP y buscando hacer la mayor cantidad de shows posibles para que el proyecto tenga una estructura sólida. El futuro es seguir trabajando día a día y conquistando cosas en equipo: hacer shows, sacar canciones y hacer feliz a la gente.
La historia de Henry enseña que la independencia se afirma tanto en lo que se construye como en las propuestas que se saben rechazar. Al dejar pasar opciones desfavorables con disqueras y productores para proteger la autonomía de sus canciones, optó por fundar un sello con sus amigos como un refugio que prioriza el trabajo en equipo y la libertad creativa, para demostrar que la verdadera profesionalización tal vez no consiste en firmar a cualquier precio, sino sostener un proyecto colectivo con honestidad.
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