Estudiantes argentinos crean una prótesis biónica

Una alumna de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) de Ingeniería Biomédica lidera una iniciativa que combina experiencia personal e innovación tecnológica. El equipo también desarrolló un dispositivo con sensores para mejorar la movilidad de personas con discapacidad visual.

En las aulas de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, un grupo de jóvenes trabaja en soluciones tecnológicas con impacto social directo. El proyecto nació a partir de la historia de Mili, una estudiante de 22 años de Ingeniería Biomédica que llegó a la carrera con un objetivo claro: diseñar su propia prótesis.

Mili nació con una malformación causada por una banda amniótica que impidió el desarrollo de una de sus manos. Durante la secundaria dio sus primeros pasos al crear un prototipo como trabajo final, acompañada por sus docentes. Años después, esa inquietud personal se transformó en una iniciativa extensionista universitaria con proyección comunitaria.

“Sí, entré a la carrera para hacer una mano para mí”, contó la estudiante, que hoy integra el equipo que desarrolla una mano biónica pensada no solo para su caso, sino también para otras personas amputadas que necesitan alternativas más accesibles.

Cómo funciona la mano biónica desarrollada en Córdoba

El proyecto comenzó a fines de 2024 dentro de un espacio extensionista vinculado a la robótica. Antonio, de 21 años e integrante del equipo, explicó que el proceso incluyó meses de pruebas y ajustes técnicos. “Hubo mucho tiempo de investigación, de errores, de quemar sensores y placas. Pero esa fue la parte más divertida, porque aprendimos muchísimo”, relató.

La prótesis actual incorpora un sistema con giroscopio y acelerómetro (MPU) que permite ejecutar movimientos básicos de apertura y cierre mediante la rotación del antebrazo, un mecanismo conocido como pronosupinación. El desarrollo apunta a mejorar la autonomía de la usuaria en actividades cotidianas.

“Me encanta manejar. Viajé hasta Brasil en ruta. Esto me daría más independencia”, afirmó Mili, quien busca utilizar la prótesis para conducir un vehículo con caja manual sin necesidad de adaptaciones especiales.

Próximos avances y apuesta por la sustentabilidad

El siguiente desafío técnico será integrar sensores mioeléctricos capaces de detectar la contracción muscular. “Sería como colocar un amplificador que detecta la señal eléctrica del músculo cuando se contrae. Eso permitiría más combinaciones de movimientos y mayor autonomía”, detalló Antonio.

La estructura está fabricada en PLA, un material utilizado en impresión 3D que se caracteriza por ser termoformable y reciclable. Además de reducir costos, el equipo trabaja en reutilizar los residuos plásticos generados durante la impresión para producir nuevas piezas.

Pero la iniciativa no se limita a la prótesis. En paralelo, los estudiantes diseñaron un chaleco con sensores ultrasónicos destinado a personas no videntes. El dispositivo detecta obstáculos a la altura de la cabeza —zonas que el bastón tradicional no cubre— y emite señales sonoras de alerta.

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