Escocia legalizó la cremación por agua

La hidrólisis alcalina se incorpora como una alternativa al entierro y a la cremación tradicional dentro del marco legal escocés. El método reduce de forma significativa las emisiones de carbono y forma parte de una tendencia global hacia funerales con menor impacto ambiental.

Escocia dio un paso en la evolución de los servicios funerarios al autorizar legalmente la cremación por agua, una práctica conocida técnicamente como hidrólisis alcalina. Con esta decisión, el país introduce una tercera opción frente al entierro tradicional y la cremación mediante combustión.

La medida marca un cambio relevante en la forma en que se conciben los rituales de despedida. Más allá de la innovación tecnológica, la iniciativa refleja un cambio cultural: cada vez más personas buscan que sus decisiones finales estén alineadas con valores ambientales.

Aunque pueda parecer una novedad reciente, este procedimiento ya se aplica desde hace años en otros países como Estados Unidos y la República de Irlanda, donde gradualmente ganó visibilidad dentro del sector funerario.

Cómo funciona la hidrólisis alcalina

La cremación por agua consiste en colocar el cuerpo en una cámara presurizada junto con agua y una solución alcalina, generalmente hidróxido de potasio. El sistema se calienta a unos 150 °C durante aproximadamente 90 minutos.

Al finalizar el procedimiento, los tejidos blandos se disuelven y únicamente quedan los huesos. Estos se secan y se pulverizan, similar a las cenizas que se entregan tras una cremación convencional.

La diferencia clave es que el proceso no utiliza llama ni combustión directa. Precisamente esa ausencia de fuego es uno de los factores que explica su menor impacto ambiental.

Un cambio legal histórico para el sector funerario

La incorporación de esta práctica fue calificada por empresas del sector como la modificación más importante en la legislación funeraria escocesa desde que se reguló la cremación en 1902.

Desde el Ministerio de Salud Pública escocés señalaron que el nuevo método deberá cumplir exactamente los mismos estándares regulatorios que las prácticas funerarias existentes. En otras palabras, no se trata de una desregulación, sino de una ampliación del marco legal vigente.

Antes que los primeros equipos comiencen a funcionar será necesario obtener permisos urbanísticos, autorizaciones de los organismos del agua y cumplir estrictos controles sanitarios. Por ese motivo, aunque la legalización ya está aprobada, la implementación práctica todavía requiere algunos meses.

La reducción de emisiones que impulsa el debate

Uno de los principales argumentos a favor de la hidrólisis alcalina es su impacto climático considerablemente menor. Una cremación tradicional genera alrededor de 320 kilogramos de dióxido de carbono por procedimiento.

En cambio, estimaciones disponibles indican que la cremación por agua puede producir hasta siete veces menos emisiones de CO₂. La diferencia se debe a que el sistema evita la combustión de combustibles fósiles como el gas natural, que normalmente se utiliza en los hornos crematorios.

Además, el proceso reduce la liberación de ciertos compuestos que pueden generarse durante la cremación convencional, por ejemplo aquellos asociados a empastes dentales u otros materiales presentes en el cuerpo.

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