Encontraron fósiles humanos en Marruecos
Un descubrimiento en el noroeste de África aporta evidencias poco comunes sobre un momento decisivo en la aparición de nuestra especie. Los restos permiten precisar fechas, linajes y escenarios de un proceso evolutivo aún lleno de interrogantes.
Hace unos 770 mil años, una pequeña cueva expuesta al viento dominaba las llanuras del actual suroeste de Casablanca, en Marruecos. En ese entorno convivían gacelas, hienas, antílopes, osos, babuinos gigantes hoy extintos y un grupo de humanos primitivos hasta ahora desconocido.
Un equipo internacional publicó en la revista Nature el descubrimiento de nuevos fósiles de homínidos en la llamada Grotte à Hominidés. Los restos corresponden a un período crítico, cuando los antepasados del Homo sapiens comenzaron a dividirse en distintos linajes que darían lugar, entre otros, a los neandertales y los denisovanos.
“Los fósiles añaden una nueva pieza al rompecabezas del origen del Homo sapiens”, celebra José María Bermúdez de Castro, paleoantropólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana en España, que no participó en el estudio. “Esta nueva investigación es excelente”, agregó.
Un yacimiento con décadas de historia
Los nuevos restos proceden de la cantera Thomas Quarry, un sitio conocido desde 1969, cuando un aficionado encontró allí un fragmento de mandíbula humana. Desde entonces, las excavaciones revelaron una secuencia arqueológica excepcional, que incluye evidencias de fabricación de herramientas de piedra de hace 1,3 millones de años.
En total, el equipo analizó dos fragmentos de mandíbula de adultos, uno de un niño, además de dientes y vértebras asociadas. Estas piezas fueron recuperadas a lo largo de tres décadas de trabajo sistemático en la zona, lo que permitió contextualizarlas con precisión.
“Lo que me llamó la atención de inmediato fue la inesperada gracilidad de la mandíbula adulta”, afirma Jean-Jacques Hublin, paleoantropólogo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania y autor principal del estudio.
Rasgos primitivos y vínculos africanos
A partir de tomografías microCT, los investigadores determinaron que los fósiles no coinciden con los del Homo antecessor hallado en Atapuerca, España. Carecen de rasgos dentales y mandibulares asociados a los neandertales europeos, pero conservan características más primitivas vinculadas a África.
Si bien comparten algunas similitudes con el Homo sapiens moderno, el equipo sostiene que lo más probable es que pertenezcan a un grupo aislado de Homo erectus en proceso de divergencia. Ese linaje, según el análisis, fue el que dio lugar más tarde a nuestra especie.
El estudio también sugiere que tanto el Homo antecessor europeo como estos restos marroquíes provendrían de una población aún más antigua, lo que refuerza la idea de África como escenario principal de la evolución humana temprana.
La clave magnética para fechar el pasado
Uno de los aportes más novedosos del trabajo provino del análisis del suelo que rodeaba los fósiles. Los sedimentos conservaban señales de la última gran inversión del campo magnético terrestre, un fenómeno poco frecuente que ocurre cada cientos de miles de años.
“Pudimos identificar un acontecimiento importante en la historia de la Tierra: la última gran inversión del campo geomagnético”, afirmó Hublin. “Sorprendentemente, los restos de homínidos están incrustados en sedimentos que registran precisamente esta transición”.
Esta inversión, conocida como transición Matuyama-Brunhes, ocurrió hace unos 773 mil años. Gracias a ella, los fósiles marroquíes se convierten en algunos de los restos humanos más antiguos datados con tanta precisión.
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