El uso de redes sociales aumenta la desconfianza entre jóvenes de la Generación Z
Un informe de University College London alerta sobre los efectos negativos de las redes sociales en la salud mental de las adolescentes.
El uso temprano de redes sociales tiene efectos psicológicos mucho más profundos en los adolescentes de la Generación Z de lo que se esperaba. Un estudio británico, realizado por investigadores de University College London, identificó tres problemas clave asociados al uso de plataformas digitales: el retraso en el sueño, una percepción negativa de la autoimagen y la desconfianza hacia los demás.
Estos problemas afectan principalmente a las chicas, quienes muestran una mayor vulnerabilidad a los efectos negativos de las redes sociales en comparación con los chicos. Según el informe, la exposición a estas plataformas desde los 11 años está vinculada a una serie de dificultades emocionales y sociales que persisten durante años.
La desconfianza interpersonal y sus consecuencias
El estudio se basó en el seguimiento de casi 19 mil niños nacidos en 2000 y 2001, y observó el impacto del uso temprano de redes sociales en la salud mental de los adolescentes entre los 11 y 17 años.
Uno de los hallazgos más alarmantes fue el aumento significativo de la desconfianza interpersonal entre las chicas. Dimitris Tsomokos, líder del estudio, destacó que esta desconfianza fue un factor crucial en la aparición de síntomas psiquiátricos, como depresión y ansiedad, particularmente en las adolescentes que usaban redes sociales desde una edad temprana.
La constante comparación social, el ciberacoso y la exclusión virtual son factores que contribuyen a una visión negativa de sí mismas y del entorno social. “La presión de las redes sociales afecta de manera más intensa a las adolescentes, quienes valoran profundamente los vínculos sociales y la empatía”, afirmó Tsomokos.
Impactos psicológicos a largo plazo
El estudio también evidenció que los adolescentes que comenzaron a usar redes sociales a una edad temprana experimentaron retrasos en el sueño y una percepción deteriorada de su cuerpo. Estos efectos se asociaron a la creación de un ciclo emocional negativo que podría dar lugar a problemas de salud mental más graves a medida que los jóvenes avanzan hacia la adolescencia tardía.
A pesar de controlar diversas variables socioeconómicas y antecedentes de salud mental, los resultados demostraron que los mecanismos psicológicos como la falta de sueño, la imagen corporal negativa y la desconfianza interpersonal eran mediadores importantes entre el uso de redes sociales y los trastornos mentales en adolescentes.
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