El uso de la bicicleta en París creció un 240% en cinco años

Un estudio revela cómo una combinación sostenida de medidas transformó la movilidad en la capital francesa. La experiencia posiciona a la ciudad como un modelo internacional de cambio urbano y acción climática.

Durante años, París fue sinónimo de congestión vehicular, bocinazos y avenidas dominadas por el automóvil. Circular en bicicleta por el centro implicaba asumir riesgos constantes y la bici era una rareza, casi una declaración ideológica más que una opción cotidiana de transporte.

Ese escenario cambió de forma profunda en apenas un lustro. Hoy, la capital francesa es considerada una de las ciudades más ciclables de Europa, con una red de carriles protegidos que atraviesa barrios, riberas y zonas residenciales.

El cambio no es solo perceptible en las calles, sino también en los datos. Un nuevo estudio indica que el tráfico ciclista en París aumentó un 240% entre 2018 y 2023, mientras que el uso del automóvil cayó de manera sostenida, especialmente en los distritos centrales.

Datos que confirman la transformación

Según el informe, más del 10% de los desplazamientos diarios en las zonas céntricas ya se realizan en bicicleta, una cifra impensada hace apenas una década. La expansión del ciclismo dejó de ser una impresión subjetiva para convertirse en un fenómeno medido y documentado.

“París demuestra lo que ocurre cuando la voluntad política se apoya en datos y no en intuiciones”, señalan los autores del informe. A partir de esa premisa, el estudio se propuso entender no solo cuánto creció el uso de la bicicleta, sino cuáles fueron las causas concretas de ese crecimiento.

Para ello, el equipo de investigación analizó información proveniente de 114 contadores automáticos de bicicletas distribuidos en toda la ciudad, capaces de registrar patrones de uso a largo plazo sin interferencias de otros modos de transporte.

Cómo se realizó el estudio

El análisis incorporó variables climáticas como temperatura, lluvia, humedad y viento, obtenidas de la estación meteorológica de París-Orly, con el objetivo de descartar incrementos artificiales del uso ciclista. También se consideraron factores externos como feriados, huelgas y períodos de confinamiento.

El eje central estuvo puesto en las políticas públicas. A partir de datos abiertos del Ayuntamiento de París y registros estadísticos nacionales, los investigadores construyeron una línea temporal detallada de las transformaciones urbanas implementadas en los últimos años.

En total, se evaluaron 13 factores de política urbana agrupados en cinco áreas: políticas ciclistas directas, restricciones al tráfico motorizado, cambios en otros modos de transporte, mejoras en la habitabilidad urbana y condiciones económicas.

La acumulación de decisiones 

Dado que muchas medidas se aplicaron de forma simultánea, el estudio utilizó herramientas estadísticas avanzadas como StratIMPORT y kernel SHAP para separar los efectos superpuestos. Cuando ambos métodos coincidieron, los resultados fueron concluyentes.

La investigación demuestra que no existió una medida única responsable del cambio, sino una acumulación constante de decisiones coherentes sostenidas en el tiempo. Carriles protegidos y estacionamientos seguros fueron claves, pero funcionaron mejor junto a restricciones al uso del automóvil.

Zonas de bajas emisiones, reducción de carriles para coches y el aumento del costo del combustible empujaron el sistema hacia un nuevo equilibrio. Facilitar la bicicleta y dificultar el uso del auto operaron como fuerzas complementarias.

De la política a la cultura urbana

El cambio estuvo respaldado por una fuerte decisión política. Bajo la gestión de la alcaldesa Anne Hidalgo, el Plan Vélo colocó a la bicicleta en el centro del proyecto urbano, con una inversión de 250 millones de euros hasta 2026.

Desde 2020, París construyó más de mil kilómetros de infraestructura ciclista y eliminó miles de plazas de estacionamiento para automóviles. El sistema de bicicleta pública Vélib’ acompañó el proceso, con más de 400 mil abonados y una flota creciente de bicicletas eléctricas.

Las calles escolares sin coches y la presencia cotidiana de bicicletas en cafés, oficinas y barrios reflejan un cambio cultural profundo: la bicicleta dejó de ser uniforme y pasó a ser parte del estilo de vida parisino.

+ INFO: Austria inaugura una instalación solar con aislamiento acústico urbano

+ INFO: Árboles urbanos salvan vidas

Artículos Relacionados

Volver al botón superior