El sistema inmunitario de los astronautas se altera en el espacio

Investigaciones realizadas en la Estación Espacial Internacional muestran modificaciones profundas en células clave del organismo. Los resultados abren interrogantes sobre los riesgos biológicos de las misiones prolongadas fuera de la Tierra.

Desde hace décadas, el espacio es presentado como un territorio hostil para la exploración humana. Sin embargo, más allá de la radiación o la microgravedad, algunos de los mayores riesgos para los astronautas provienen de cambios internos en su propio cuerpo, que no está adaptado a vivir fuera de la gravedad terrestre.

Cuando los astronautas llegan a la Estación Espacial Internacional (EEI), los primeros síntomas suelen ser náuseas y malestar general, producto de la desorientación de los fluidos corporales. A largo plazo, los efectos más preocupantes incluyen la pérdida de densidad ósea, el impacto de la radiación y alteraciones en sistemas complejos como el sistema inmunitario.

Por este motivo, la EEI funciona también como un laboratorio orbital. Allí se desarrollan experimentos destinados a comprender cómo responde el organismo humano al espacio y a diseñar estrategias que protejan la salud de los astronautas en futuras misiones de larga duración.

Células inmunitarias bajo microgravedad

Uno de los últimos estudios se centró en analizar el comportamiento de células fundamentales del sistema inmunitario. Los investigadores utilizaron la línea celular THP-1, ampliamente estudiada en biomedicina, que permite observar cómo actúan los monocitos y macrófagos, responsables de regular la respuesta inmunitaria del cuerpo.

Estas células fueron cultivadas en el entorno espacial durante semanas, expuestas a condiciones poco habituales en la Tierra pero comunes en el espacio, como la microgravedad y la radiación ionizante. El objetivo era evaluar si estos factores alteran su funcionamiento normal.

Los resultados, publicados en la revista Science Advances, mostraron cambios significativos. Según los autores, estas modificaciones podrían tener implicaciones en procesos como la cicatrización de heridas y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en astronautas.

Experimentos que regresan del espacio

Las muestras celulares regresaron a la Tierra a bordo de una cápsula SpaceX Dragon, congeladas a temperaturas extremas y protegidas de las fuerzas de la reentrada. Una vez recuperadas, los investigadores del centro King Faisal comenzaron el análisis detallado de los datos.

El trabajo permitió confirmar que las células inmunitarias modifican su comportamiento tras semanas en el espacio. Estos resultados se suman a investigaciones previas que ya alertaron previamente sobre alteraciones fisiológicas en astronautas, especialmente en el sistema cardiovascular.

El impacto en el corazón y la reparación del ADN

Estudios anteriores observaron que la presión arterial cambia en el espacio y que el músculo cardíaco puede atrofiarse al no tener que vencer la gravedad terrestre. Además, la radiación espacial puede acelerar la degeneración de las arterias y aumentar el riesgo de aterosclerosis.

En este nuevo trabajo, los científicos detectaron cambios en la expresión del gen RYR2, implicado en la regulación del calcio necesario para el bombeo del corazón.

Uno de los datos más preocupantes es la disminución de la actividad de al menos 52 genes relacionados con la reparación del ADN, lo que sugiere que el cuerpo podría quedar menos protegido frente a los daños causados por la radiación y el envejecimiento.

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