El pis humano podría ser clave en los fertilizantes del campo
Investigadores proponen transformar un residuo cotidiano en un recurso valioso que contiene nitrógeno, fósforo y potasio esenciales para los cultivos. Este enfoque sostenible busca reducir el impacto ambiental de los químicos tradicionales mientras optimiza el tratamiento de las aguas residuales.
La orina humana surge como una pieza fundamental para lograr que la agricultura y el tratamiento de desechos sean más eficientes. Aunque sólo representa aproximadamente el 1% del volumen total de las aguas residuales, este líquido concentra la gran mayoría de los nutrientes esenciales para la vida vegetal. Específicamente, se estima que contiene el 80% del nitrógeno, el 55% del fósforo y el 60% del potasio presentes en el alcantarillado doméstico.
El uso de fertilizantes químicos industriales, aunque extendido, generó problemas severos como la contaminación de cuerpos de agua y el aumento de la alcalinidad del suelo, lo que lo volvió infértil con el tiempo. Además, estos productos suelen ser costosos y de difícil acceso en comunidades rurales remotas.
En este contexto, la recuperación de nutrientes de la orina se presenta como una alternativa orgánica y económicamente viable que imita las prácticas ancestrales de uso de desechos naturales.
Para capturar estos beneficios, científicos de la Universidad de Surrey analizaron procesos de bajo consumo energético, como la ósmosis directa, que permite concentrar la orina en un flujo rico en fertilizantes. Esta tecnología logra separar el agua y retener los nutrientes sin el alto gasto eléctrico que requieren las plantas de tratamiento convencionales.
Hacia una agricultura circular y orgánica
Para los agricultores que buscan una aplicación más directa, los estudios sugieren que el uso de la orina es más efectivo cuando se utiliza de forma diluida en una proporción de 30% de orina y 70% de agua. Se recomienda preferentemente el uso de orina fresca para evitar la pérdida de nutrientes por procesos como la urinólisis, que ocurre durante el almacenamiento prolongado. Además de nutrir, el olor característico de la orina puede actuar como un disuasivo natural contra pulgones e insectos en plantas ya desarrolladas.
Los beneficios de esta práctica se extienden a la salud integral del ecosistema del suelo. La aplicación de este bio-residuo mejora la textura de la tierra y fomenta un ambiente propicio para el crecimiento de lombrices, lo que a su vez incrementa la fertilidad de forma natural.
A diferencia de los químicos altamente solubles que se lavan con la lluvia, los micronutrientes aportados por la orina tienden a ser retenidos en el suelo incluso después de la cosecha.
+ INFO: Científicos argentinos transforman colillas de cigarrillos en nuevos recursos mediante hongos




