El frío extremo en Nueva York redujo la cantidad de ratas en la ciudad
Las temperaturas históricamente bajas registradas en las últimas semanas alteraron la vida cotidiana y también impactaron en la fauna urbana. Especialistas explican cómo el clima afecta la reproducción y el comportamiento de estos roedores.
Nueva York atravesó recientemente una de las olas polares más intensas de la última década. Las nevadas persistentes y el descenso extremo de la temperatura obligaron a cancelar miles de vuelos, motivaron la declaración de estado de emergencia y llevaron a las autoridades a recomendar que la población evitara desplazamientos que no fueran indispensables.
El fenómeno climático no solo trastocó la rutina de los habitantes de la ciudad. También tuvo efectos en la población de ratas, que según estimaciones citadas por The Guardian ronda los tres millones de ejemplares en la metrópoli.
Los expertos señalan que el frío intenso puede modificar la actividad de estos roedores y, en algunos casos, ralentizar su reproducción durante el invierno.
Cómo influye el frío en la reproducción de las ratas
El rodentólogo Bobby Corrigan explicó que las temperaturas extremadamente bajas afectan especialmente a las ratas que viven al aire libre. Cuando el ambiente se vuelve hostil, estos animales suelen reducir o suspender el apareamiento, lo que disminuye la cantidad de crías que aparecen durante la primavera.
Desde el Departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York también indicaron que el frío puede disminuir la actividad de las ratas y ralentizar su reproducción. Sin embargo, aclararon que esto no significa que desaparezcan.
Las autoridades sanitarias remarcan que se trata de animales altamente adaptables. Si encuentran calor y alimento en interiores o en basura mal gestionada, pueden reproducirse incluso durante el invierno.
Estrategias de supervivencia ante temperaturas extremas
A lo largo del tiempo, las ratas desarrollaron diversas estrategias para resistir las condiciones climáticas más duras. Una de ellas es el almacenamiento de comida en madrigueras subterráneas, donde crean pequeñas reservas para los períodos en los que escasean los recursos.
También pueden cavar túneles en la nieve que funcionan como pasajes protegidos entre refugios y zonas con basura o restos de alimentos. Estas estructuras actúan de forma similar a un iglú, lo que les permite desplazarse con mayor resguardo.
Además, suelen refugiarse en espacios que conservan calor, como motores de vehículos o estructuras dentro de edificios.
Qué medidas propone la ciudad para controlar la plaga
Desde el Departamento de Salud de Nueva York señalan que la reducción de la población de ratas no depende únicamente del clima, sino de políticas sostenidas de control.
Entre las medidas más importantes destacan disminuir las fuentes de alimento disponibles, mejorar la gestión de residuos y utilizar contenedores adecuados para evitar que los roedores accedan a la basura.
También consideran clave corregir condiciones estructurales en edificios y espacios públicos que facilitan la presencia de madrigueras.
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