El atleta Mo Farah reveló que fue sometido a trabajo esclavo cuando era un niño

El deportista de origen somalí contó a la BBC cómo fue su llegada al Reino Unido y por qué debió cambiar su nombre.

El atleta olímpico Mo Farah reveló que fue sometido a trabajo esclavo cuando era un niño. Además, el deportista de 39 años contó que su verdadero nombre es Hussein Abdi Kahin y que fue ingresado de manera ilegal al Reino Unido cuando tenía 9 años.

Farah contó su historia en el documental “The Real Mo Farah” que estrenará mañana la BBC. Allí reveló que cuando tenía 9 años una mujer lo sacó en avión desde Yibuti, país limítrofe a su Somalilandia natal, hacia el Reino Unido.

“Durante años bloqueé lo que realmente pasó”, expresó. En el pasado, dijo que había llegado a tierras británicas junto a sus padres en carácter de refugiado. Sin embargo, reveló que sus padres nunca llegaron. Su madre y sus dos hermanos viven en una granja en Somalilandia, mientras que su padre murió, víctima de la violencia civil que atravesaba esa región, cuando él tenía 4 años.

“Como padre, siempre enseñas a tus hijos a ser sinceros. Me lo he estado guardando durante mucho tiempo, y ha sido difícil porque no quería afrontarlo y mis hijos me preguntaban por el tema”, contó. “Lo que realmente me salvó, lo que me hizo diferente, fue que podía correr”, valoró el atleta.

Su llegada al Reino Unido

La mujer que lo trasladaba le dijo que se iría a vivir con unos parientes en Europa y le sugirió que utilizara el nombre Mohamed para que se correspondiera con los documentos que portaba.

Cuando llegaron a Hounslow, al oeste de Londres, la mujer le quitó el papel donde tenía el contacto de sus padres. “Lo rompió y lo tiró a la basura justo frente a mí. En ese momento, supe que estaba en problemas”, contó. Así fue como Mo Farah fue sometido a trabajo esclavo durante su niñez.

Bajo las órdenes de esta desconocida, debía realizar tareas del hogar y cuidar de otros niños si es que “quería tener comida en la boca”. Además, si quería volver a ver a su familia, debía guardar silencio. “A menudo me encerraba en el baño y lloraba”, confesó.

A los 12 años pudo comenzar a estudiar y allí conoció a Alan Watkinson, su profesor de educación física. Él fue quien hizo todo lo posible para que Mo pueda ser trasladado a otra casa.

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