EE.UU. puso en duda la prohibición de terapias de conversión en menores 

El máximo tribunal ordenó revisar una ley estatal al considerar posibles conflictos con la libertad de expresión. La decisión podría impactar en regulaciones similares en gran parte del país.

La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que la ley del estado de Colorado que prohíbe las terapias de conversión para menores LGBTQ+ debe ser revisada nuevamente por instancias judiciales inferiores. El fallo, aprobado por ocho votos contra uno, no elimina la norma, pero sí cuestiona su constitucionalidad.

El eje central de la decisión pasa por la posible colisión entre la regulación estatal y la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que protege la libertad de expresión. Según el tribunal, la ley podría limitar lo que ciertos profesionales de la salud mental pueden decir o recomendar a sus pacientes.

El caso se originó a partir de la demanda de una consejera cristiana que sostuvo que la normativa le impedía ofrecer acompañamiento terapéutico acorde a sus creencias y a las decisiones de sus pacientes, lo que derivó en la intervención del máximo tribunal.

Un fallo con impacto más allá de Colorado

La resolución no se limita a un caso puntual. Al ordenar que el expediente vuelva a tribunales inferiores para un nuevo análisis, la Corte Suprema de Estados Unidos deja abierta la puerta a que otras leyes similares sean impugnadas en distintos estados.

Actualmente, más de 20 jurisdicciones en Estados Unidos cuentan con normativas que restringen o prohíben este tipo de prácticas en menores. Según el Movement Advancement Project, al menos 23 estados tienen prohibiciones explícitas, mientras que otros aplican limitaciones parciales.

Uno de los argumentos clave del fallo es que la ley podría generar un “sesgo de punto de vista”, al permitir terapias afirmativas sobre identidad de género y orientación sexual, pero prohibir aquellas orientadas a modificar estas características.

Un debate que trasciende lo legal

Más allá del aspecto jurídico, el tema tiene implicancias sociales y sanitarias profundas. Diversos estudios publicados en The Lancet vincularon las terapias de conversión con mayores riesgos de depresión, ansiedad y conductas suicidas en jóvenes LGBTQ+.

Según el Movement Advancement Project, alrededor de 100 millones de estadounidenses viven actualmente en estados con algún tipo de restricción sobre estas prácticas.

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