Descubren el “interruptor” cerebral que incentiva los malos hábitos

Un estudio científico identificó un mecanismo neuronal clave detrás de las conductas adictivas. El hallazgo podría cambiar la forma en que se abordan los tratamientos para el consumo problemático.

Durante décadas, la ciencia sostuvo que las recaídas en personas con adicciones estaban ligadas a un daño permanente en el cerebro. Sin embargo, una nueva investigación propone que el problema no sería un deterioro irreversible, sino un desbalance en ciertos circuitos neuronales.

El trabajo fue liderado por Se-Bum Paik y Byung Kook Lim, investigadores de la Universidad de California en San Diego, y publicado en la revista Neuron. El equipo analizó el comportamiento de ratones en abstinencia tras el consumo de cocaína para comprender qué sucede en el cerebro cuando se produce una recaída.

Los resultados apuntan a un grupo específico de neuronas que actúan como un “interruptor” del comportamiento adictivo. Se trata de las neuronas inhibitorias positivas para parvalbúmina (PV), ubicadas en la corteza prefrontal. Cuando estas células se encuentran hiperactivas, el circuito asociado a la adicción permanece encendido, lo que facilita la búsqueda de la sustancia incluso después de largos períodos sin consumo.

Un cambio de paradigma en la comprensión de la adicción

El ciclo de las adicciones es conocido: el consumo repetido altera los sistemas de recompensa del cerebro, especialmente aquellos vinculados a la dopamina, y genera dependencia y malestar. Sin embargo, este estudio sugiere que la clave no está únicamente en ese circuito, sino en cómo se regula.

Según explicó el neurocientífico Dezső Németh: “El cerebro no cambia, el problema es que no podemos desconectar”. Esta idea refuerza la hipótesis de que el foco debe ponerse en el equilibrio entre distintos sistemas neuronales, más que en un daño estructural.

Los investigadores observaron que, incluso ante estímulos menores, el cerebro puede reactivar el circuito de recompensa debido a este “interruptor” desregulado. Esto explicaría por qué las recaídas pueden ocurrir mucho tiempo después de dejar el consumo.

Nuevas posibilidades para tratamientos más precisos

Uno de los hallazgos más relevantes fue que, al suprimir artificialmente la actividad de estas neuronas en los ratones, los animales dejaron de buscar cocaína. Además, mediante procesos experimentales, lograron reajustar la actividad de estas células y reducir el comportamiento adictivo.

“Esta investigación demuestra que la adicción a las drogas es un problema a nivel de circuitos. El descubrimiento de que las células PV actúan como una ‘puerta’ proporciona una pista crucial para futuros tratamientos de precisión”, señaló Paik.

Desde el Korea Advanced Institute of Science and Technology, organismo que financió el estudio, destacaron que el hallazgo “cambió el paradigma” al identificar estas neuronas como verdaderas “puertas de freno” en la conducta de consumo.

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