Crecen en China las comunidades femeninas que buscan vivir sin presiones sociales

En diferentes regiones de China surgen espacios exclusivos para mujeres que buscan autonomía emocional y física.

Frente a las presiones socioculturales y el acoso en entornos laborales masculinos, cada vez más mujeres en China optan por formar comunidades no mixtas que funcionen como refugios para el descanso, la comunicación honesta y la reconstrucción personal. Uno de estos espacios es “El Universo Imaginario de Keke”, un lugar en la ladera de una colina con un huerto y gansos, donde la ausencia de hombres se convierte en una condición para lograr tranquilidad y libertad.

Estas comunidades, que suelen ubicarse en entornos rurales, ofrecen a las socializadas mujeres la posibilidad de pasar semanas o meses por menos de 4 dólares por noche. La fundadora de uno de estos espacios, Chen Yani, asegura que su origen está directamente vinculado a su experiencia personal con el acoso laboral en ámbitos dominados por hombres.

Plataformas sociales como Xiaohongshu (RedNote) facilitan la difusión y expansión de estas iniciativas. Un ejemplo es el club “Su Espacio” en el pueblo de Xiuxi, creado por Yang Yun, que ofrece membresías de por vida para que las socias puedan acudir cuando necesiten apoyo tras un divorcio, una crisis o el estrés de la vida urbana. Yang asegura que sus 120 sociedades activas encuentran en estas comunidades una fuente vital de fuerza mental.

Además de ser lugares para el descanso y la contención, estas comunidades promueven actividades económicas colaborativas, como la renovación y alquiler de casas antiguas, que ayudan al desarrollo local y fortalecen los lazos entre los participantes.

Más que un rechazo a los hombres: un espacio para compartir experiencias femeninas

Aunque algunos críticos interpretan estas iniciativas como una muestra de antagonismo de género, las fundadoras aclaran que su propósito es simplemente brindar un espacio donde las socializadas mujeres puedan compartir emociones, desafíos y trayectorias de vida similares que no siempre pueden expresarse en presencia masculina.

Lilith Jiang, fundadora de la librería-café La Mitad del Cielo en Pekín, subraya que mientras los socializados hombres tienen abundantes espacios sociales, las socializadas mujeres están históricamente limitadas y merecen lugares propios donde sentirse libres.

Un nuevo modelo para envejecer juntas y desafiar estereotipos

Estas comunidades también plantean una alternativa a los modelos tradicionales de familia y envejecimiento. Muchas mujeres solteras o viudas sueñan con vivir juntas, comparten gastos, responsabilidades y compañía, y rompen con la creencia cultural de que la única red de cuidado para la vejez es el matrimonio.

Lilith Jiang reflexiona: “Siempre preguntan: si no te casas, ¿quién cuidará de ti cuando seas vieja? Tal vez envejecer entre mujeres sea la solución”.

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