Cómo pintar un aspa de los molinos de viento ayuda a proteger la biodiversidad

La aplicación de tonos oscuros en las turbinas ayuda a combatir el efecto de invisibilidad que causa el giro rápido de los componentes blancos. Esta técnica de mitigación permite que las especies voladoras detecten el riesgo a tiempo y modifiquen su trayectoria de vuelo.

La generación de energía eólica enfrenta un desafío crítico relacionado con la mortalidad de aves debido a colisiones directas con las palas en movimiento. Aunque estas aves poseen una agudeza visual sobresaliente para detectar presas o depredadores, su campo de visión frontal binocular es relativamente estrecho en comparación con el humano. Esto provoca que, en espacios abiertos, no siempre perciban los obstáculos que tienen justo delante.

Para contrarrestar esta limitación biológica, se propuso el uso de señales visuales “pasivas” que incrementen la visibilidad de las turbinas. Una de las estrategias más prometedoras consiste en pintar una de las tres palas de color negro. Este contraste busca reducir el fenómeno conocido como “frotis de movimiento” o “mancha de movimiento”, que hace que las aspas blancas se vuelvan casi invisibles para el ojo aviar cuando giran a altas velocidades.

Los estudios realizados en entornos reales arrojaron resultados contundentes sobre la efectividad de esta medida. Investigaciones llevadas a cabo durante una década en el archipiélago de Smøla, Noruega, demostraron que el uso de pintura de contraste puede reducir significativamente la tasa de mortalidad anual. 

Percepción visual y el fin del “frotis de movimiento”

La evidencia científica recogida en el norte de Europa indica que la reducción de colisiones puede alcanzar niveles sorprendentes. Según los informes de campo, en las turbinas donde se aplicó el color negro, la tasa de mortalidad de aves se redujo en promedio un 71,9%. Un caso emblemático fue el de las águilas de cola blanca en Noruega, donde la medida eliminó por completo los incidentes registrados previamente.

Sobre este éxito específico, los equipos de investigación noruegos señalaron en sus informes técnicos: “Antes del experimento, se encontraron seis águilas de cola blanca muertas en las turbinas que se iban a pintar, pero después de pintar ninguna”. 

Desafíos técnicos y térmicos del cambio de color

A pesar de los beneficios ambientales, el pintado de las palas con colores oscuros introduce complejidades técnicas que los operadores deben considerar. El color negro absorbe más radiación solar, lo que genera un calentamiento que puede ser hasta 17°C superior al de las palas convencionales blancas o grises. Este incremento de temperatura provoca esfuerzos térmicos mayores en los materiales, lo que podría derivar en una degradación acelerada y una vida útil más corta de la estructura.

Además del factor térmico, el equilibrio estructural de la turbina puede verse afectado si sólo se pinta una de las aspas. Las diferencias de temperatura entre las palas pueden generar dilataciones desiguales, cargas asimétricas y vibraciones no deseadas durante la operación. Estos condicionantes técnicos obligan a realizar revisiones más frecuentes de los recubrimientos y a recalibrar sensores que dependan de la temperatura ambiente.

En el plano legal, existen normativas internacionales y nacionales de seguridad aérea (como las de AESA e ICAO) que generalmente exigen que los aerogeneradores sean blancos o grises para ser visibles para las aeronaves. El uso de otros colores debe estar plenamente justificado y puede requerir evaluaciones de impacto ambiental adicionales o estudios de integración paisajística. 

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