Científicas argentinas encontraron una bacteria que sella fisuras en hormigón
Un equipo interdisciplinario de investigadores argentinos desarrolló una técnica revolucionaria para reparar microfisuras en el hormigón mediante bacterias que producen carbonato de calcio.
La formación de fisuras en el hormigón es un problema común durante su fraguado o por la acción de agentes ambientales que afecta la durabilidad de las construcciones. Tradicionalmente, estas grietas se sellan con productos sintéticos como poliuretano o resinas epoxi. Sin embargo, un proyecto argentino dio un paso adelante con una solución innovadora y sustentable: emplear bacterias no patógenas que reparan el material de forma natural mediante un proceso llamado biocementación.
El equipo, compuesto por científicos de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y especialistas del Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (CECOVI) de la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Santa Fe, descubrió que ciertas bacterias pueden metabolizar minerales para producir carbonato de calcio (CaCO₃). Este mineral esencial en la construcción se deposita dentro de las microfisuras, y se reparan progresivamente.
Este proceso, denominado mineralización biológicamente inducida, representa una restauración mediada por microorganismos, que es mucho más compatible con el hormigón y amigable con el ambiente. María Gabriela Paraje, directora del proyecto e investigadora del CONICET, explica que esta solución ofrece una alternativa natural frente a los métodos tradicionales basados en compuestos sintéticos.
Resultados prometedores y aplicaciones industriales
En los primeros ensayos realizados, la técnica mostró resultados altamente positivos en la reparación de grietas de tamaños relevantes para la industria de la construcción. Anabela Guilarducci, integrante del CECOVI, destaca que esta innovación abre la puerta a aplicaciones concretas a gran escala, lo que facilita la preservación y reparación de estructuras de hormigón.
El proyecto involucra un equipo multidisciplinario que integra microbiología, química, geología, e ingenierías civil, ambiental y mecánica, trabajando en la cátedra de Microbiología y en el Centro de Vinculación de Microbiología Aplicada y Biotecnología (LaMAB) de la UNC.
Gracias a su impacto, el proyecto ganó el primer lugar en la convocatoria 2024 del Fondo para la Innovación Tecnológica y Social (FITS), impulsada por la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la UNC.
Un aporte significativo para la construcción sostenible
La producción masiva de hormigón es responsable de aproximadamente el 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global y genera más del 5% anual de dióxido de carbono debido a la actividad humana. Por eso, extender la vida útil de las estructuras y hacer sus procesos más ecológicos es fundamental para reducir el impacto ambiental.
El equipo argentino trabaja para desarrollar un prototipo que permita aplicar fácilmente la formulación bacteriana sobre microfisuras.
El equipo de la UNC está liderado por María Gabriela Paraje, con José Baronetti, Sofía Bongiovanni, Manuela Maldonado, Josefina Marzari y Karina Crespo Andrada. En CECOVI (UTN Santa Fe) participan Anabela Guilarducci, Dianela González, Néstor Ulibarrie y Rudy Grether. Además, colaboran expertos de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña, y representantes de organismos ambientales y de investigación de Córdoba y UTN.
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