Brendon Grimshaw: el hombre que convirtió una isla desierta en un santuario natural
En 1962, un periodista inglés decidió dejar atrás su vida en África y comprar una isla abandonada en Seychelles. Su empeño transformó aquel terreno olvidado en un paraíso ecológico que hoy es un símbolo mundial de conservación.
En 1962, Brendon Grimshaw, un periodista británico de 40 años que trabajó en África Oriental, decidió cambiar el rumbo de su vida. Durante un viaje de placer, quedó fascinado por la belleza de las islas Seychelles y compró el pequeño islote de Moyenne por 8 mil libras esterlinas.
La isla, de apenas diez hectáreas y ubicada a unos 4,5 kilómetros de la costa norte de Mahé, estaba completamente abandonada desde 1915, salvo por una familia de pescadores que vivía allí. Aunque el paisaje parecía paradisíaco, Grimshaw descubrió que mantener viva a Moyenne sería un desafío mucho mayor que adquirirla.
Cuando llegó, Moyenne estaba en ruinas: la vegetación estaba cubierta de malas hierbas, los ratones campaban a sus anchas y no había aves. Las palmeras apenas dejaban caer sus cocos sobre el suelo, atrapadas en una maraña vegetal impenetrable.
El periodista se propuso restaurar el equilibrio natural del lugar, pero la tarea parecía interminable. A medida que el turismo masivo crecía en las islas vecinas, el futuro de Moyenne parecía amenazado. Fue entonces cuando conoció a Rene Antoine Laforune, hijo de un pescador local, quien se convirtió en su inseparable compañero de aventuras.
Una amistad que cambió la historia
Juntos, Grimshaw y Laforune decidieron devolverle la vida a Moyenne. Limpiaron senderos, plantaron árboles y abrieron caminos entre la jungla.
El objetivo de Grimshaw era claro: proteger la isla y restaurar su belleza original a través de la creación de un santuario que sobreviviera más allá de su propia existencia.
Quería conservar, al menos en un rincón de Seychelles, la imagen pura del archipiélago antes de la llegada del turismo y la urbanización.
Durante las labores de restauración, Grimshaw descubrió dos tumbas anónimas con la inscripción “Infeliz desconocido”. Según la tradición local, pertenecían a dos piratas cuyos espíritus protegen un tesoro escondido en la isla.
El periodista, intrigado por la leyenda, marcó en sus mapas dos puntos con un símbolo de calavera y huesos cruzados donde buscó cofres de riquezas, aunque nunca encontró nada. Aun así, la historia de los piratas se convirtió en parte del encanto de Moyenne y en un recordatorio de su pasado misterioso.
De isla abandonada a paraíso natural
Con los años, Grimshaw y su amigo plantaron más de 16 mil árboles -mangos, papayas, caobas y palmeras-, y atrajeron nuevamente a las aves tropicales que estaban desaparecidas.
Hoy, Moyenne alberga más especies por metro cuadrado que cualquier otro punto del archipiélago, incluidas las tortugas gigantes de Aldabra, una especie en peligro de extinción. A pesar de recibir ofertas millonarias, Grimshaw rechazó todas para mantener la isla fuera del mercado y proteger su ecosistema.
En 2009 firmó un acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente de Seychelles, que integró la isla al Parque Nacional Ste. Anne Marine Park. Así nació el Moyenne Island National Park, el parque nacional más pequeño del mundo, pero con una de las mayores biodiversidades por metro cuadrado del planeta.
Un legado eterno
Brendon Grimshaw vivió en Moyenne durante cincuenta años, sin abandonarla jamás desde su llegada. Murió en 2012 y fue enterrado junto a las dos tumbas anónimas y la de su padre, quien se unió a él en sus últimos años.
En su testamento, dejó escrito: “La isla de Moyenne debe mantenerse como un lugar de oración, paz, tranquilidad, relajación y conocimiento, para los habitantes de Seychelles y visitantes de todas las nacionalidades, grupos étnicos y religiones”.
+ INFO: La isla que fue comprada por sus habitantes y vive sin conexión eléctrica




