Alertan por “islas de calor” que generan los centros de datos y la IA
Un estudio advierte que la expansión tecnológica genera impactos térmicos locales cada vez más notorios. El fenómeno podría afectar a cientos de millones de personas en distintas regiones del mundo.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial genera un nuevo desafío ambiental: el aumento de temperatura en zonas cercanas a centros de datos. Una investigación de la Universidad de Cambridge advierte sobre la aparición de “islas de calor de datos”, un fenómeno que ya se registra en distintas partes del mundo.
Estas instalaciones, fundamentales para el procesamiento de información, liberan grandes cantidades de calor al entorno debido a su alta demanda energética. El estudio señala que el incremento promedio de temperatura es de 2°C, aunque en situaciones extremas puede alcanzar los 9,1°C.
Se estima que más de 340 millones de personas podrían verse afectadas por este aumento térmico localizado, lo que posiciona al fenómeno como una preocupación creciente en la agenda ambiental global.
Un fenómeno que se expande a nivel global
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos satelitales de la NASA recopilados durante dos décadas. El relevamiento incluyó más de 6 mil centros de datos distribuidos en distintas regiones.
En Europa, por ejemplo, se detectaron aumentos de temperatura en zonas como Aragón, donde el incremento supera al de áreas cercanas. En América Latina, regiones como el Bajío en México y estados del noreste de Brasil, como Ceará y Piauí, también muestran patrones similares.
Además, el efecto térmico puede extenderse hasta 10 kilómetros a la redonda.
Qué soluciones se evalúan
Frente a este escenario, surgen distintas alternativas para mitigar el impacto. Una de ellas es el desarrollo de software más eficiente, capaz de reducir el consumo energético en los procesos de entrenamiento de inteligencia artificial.
También se investiga la creación de hardware que permita reutilizar parte de la energía generada, así como tecnologías de enfriamiento más sostenibles, como el enfriamiento radiativo, que podría disminuir el consumo entre un 8% y un 20%.
Otra línea de acción apunta a mejorar la planificación territorial y evitar la concentración de centros de datos en áreas sensibles o densamente pobladas.
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