Alerta por el consumo de alcohol en adolescentes en las “previas”

Especialistas alertan sobre el impacto del inicio temprano en la salud y su vínculo con otras sustancias. El fenómeno crece en contextos sociales donde el control es limitado y los hábitos se naturalizan.

El consumo de alcohol en adolescentes volvió a encender señales de preocupación, especialmente en el contexto de las llamadas “previas”, encuentros sociales donde jóvenes beben antes de salir. Especialistas advierten que estas prácticas no solo implican riesgos inmediatos, sino que pueden tener consecuencias a largo plazo en la salud.

Durante un análisis reciente, la periodista Daniela Blanco puso el foco en el impacto del consumo precoz. Según explicó, ingerir alcohol antes de los 18 años puede afectar el desarrollo cerebral, ya que se trata de una etapa clave para la maduración neuronal.

“El consumo precoz de alcohol, es decir, menores de 18, daña la salud de los adolescentes, interfiere en su actividad neuronal, que está todavía en desarrollo, y puede desencadenar enfermedades a lo largo del tiempo”.

Por qué el alcohol aumenta el riesgo en la adolescencia

Uno de los principales problemas es el efecto desinhibidor del alcohol, que facilita conductas impulsivas. Esto puede derivar en situaciones peligrosas, desde accidentes hasta episodios de violencia o abuso.

“El alcohol es desinhibitorio. Es lo primero que hay que decir. Por lo tanto, tiene una instancia que genera atracción: perdés el filtro para hablarle a alguien, para integrarte a un grupo”, explicó Blanco.

Datos oficiales aseguran que cerca del 50% de los adolescentes de entre 15 y 16 años ya probó alcohol antes de la mayoría de edad. A esto se suma que muchos de los casos de intoxicación incluyen más de una sustancia.

El rol de las familias y la naturalización del consumo

Uno de los debates actuales gira en torno a las “previas” en el hogar. Algunos adultos consideran que permitir el consumo en casa puede ser una forma de control, pero los expertos advierten que esto puede tener el efecto contrario.

También se remarca que no todos los adolescentes tienen las mismas herramientas para gestionar estas situaciones, lo que aumenta la vulnerabilidad en determinados contextos.

Falta de control y necesidad de políticas públicas

Otro punto crítico es el incumplimiento de la normativa vigente, que prohíbe la venta de alcohol a menores de 18 años. Sin embargo, en la práctica, en algunos países, el acceso es sencillo.

Además, se advierte sobre la falta de controles en espacios nocturnos y situaciones en las que jóvenes intoxicados son retirados de los lugares sin recibir asistencia médica adecuada.

La clave, señalan, está en combinar información, acompañamiento familiar y políticas efectivas para reducir los riesgos y evitar consecuencias que, en muchos casos, pueden ser irreversibles.

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