6 de abril: Día Mundial de la Actividad Física
La fecha busca promover hábitos activos frente al avance del sedentarismo en todo el mundo. Especialistas destacan que moverse regularmente reduce el riesgo de enfermedades y mejora el bienestar emocional.

Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una iniciativa impulsada para resaltar la importancia del movimiento en la vida cotidiana. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantenerse activo es fundamental para prevenir enfermedades no transmisibles y mejorar la calidad de vida.
El organismo advierte que la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel global. En un contexto marcado por el uso intensivo de pantallas y el transporte motorizado, el sedentarismo crece y afecta a una porción significativa de la población.
En este escenario, promover hábitos saludables desde edades tempranas se vuelve clave. Actividades simples como caminar, bailar o subir escaleras pueden marcar una diferencia importante en la salud general.
Cuántos minutos de ejercicio se recomiendan
De acuerdo con la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los adultos deberían realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o 75 minutos de intensidad vigorosa. A esto se recomienda sumar ejercicios de fortalecimiento muscular entre dos y tres veces por semana.
Estas pautas no se limitan a deportes estructurados, sino que incluyen cualquier movimiento corporal que implique gasto de energía, como tareas domésticas, desplazamientos activos o actividades recreativas.
El objetivo es acumular minutos de actividad a lo largo de la semana y adaptar, la intensidad y frecuencia a las posibilidades de cada persona.
Beneficios físicos del ejercicio
Diversos estudios respaldados por instituciones como Mayo Clinic señalan que la actividad física regular contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e hipertensión.
Los ejercicios aeróbicos —como caminar a paso rápido, nadar o andar en bicicleta— ayudan a fortalecer el corazón y mejorar la capacidad pulmonar. Por su parte, el entrenamiento de fuerza permite conservar la masa muscular, algo especialmente importante con el paso de los años.
Desde Cleveland Clinic advierten que la pérdida muscular asociada al envejecimiento puede ralentizarse o incluso revertirse con una rutina adecuada. Además, disciplinas como el yoga o el tai chi mejoran el equilibrio y reducen el riesgo de caídas.
Impacto en la salud mental y emocional
Más allá de los beneficios físicos, el ejercicio tiene un rol clave en el bienestar psicológico. La práctica regular ayuda a reducir síntomas de ansiedad, depresión y estrés.
Durante la actividad física, el cuerpo libera neurotransmisores como endorfinas y serotonina, vinculados a la sensación de bienestar. Según Harvard Health Publishing, las personas activas presentan mejores indicadores de salud mental que aquellas con hábitos sedentarios.
Además, moverse con frecuencia mejora la calidad del sueño y favorece el descanso, lo que impacta directamente en el estado de ánimo y la energía diaria.
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