13 de abril: Día Internacional del Beso
La fecha conmemora una práctica universal cuyo origen reside en un extenso certamen tailandés de resistencia. Las investigaciones científicas confirman que esta muestra de afecto tiene beneficios físicos y emocionales.
Desde el año 2013, cada 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso. Esta efeméride busca reivindicar el contacto físico espontáneo y sincero como un elemento central para la alegría y la intimidad.
El punto de partida de esta celebración fue un concurso de resistencia realizado en Bangkok, Tailandia. En aquel evento, la pareja conformada por Ekkachai y Laksana Tiranarat logró una hazaña sin precedentes al permanecer unidos por sus labios durante 58 horas, 35 minutos y 58 segundos.
Al besar, el cerebro libera una combinación de neurotransmisores como la dopamina, la oxitocina y las endorfinas, sustancias que generan un bienestar inmediato. Este proceso químico actúa como un regulador natural del estado de ánimo al disminuir drásticamente los niveles de cortisol, la hormona responsable del estrés.
Beneficios y riesgos del beso
Más allá de lo emocional, el impacto físico es notable, ya que un encuentro apasionado puede activar hasta 34 músculos faciales y más de 100 músculos posturales.
Esta actividad muscular mejora la circulación sanguínea en el rostro y estimula la producción de colágeno, lo que ayuda a prevenir la aparición de arrugas. Además, se estima que se pueden quemar entre 2 y 26 calorías por minuto, según de la intensidad del momento.
En términos de inmunidad, este contacto funciona como una suerte de “vacuna natural”. Durante un intercambio de apenas 10 segundos, se pueden compartir hasta 80 millones de bacterias, lo que obliga al sistema inmunológico a fortalecerse para procesar estos nuevos gérmenes. Asimismo, el aumento de la salivación contribuye a limpiar la cavidad bucal y neutralizar ácidos que podrían dañar el esmalte dental.




